• MARIO AQUINO

2 DE OCTUBRE ¡NO SE OLVIDA! Esas siempre serán las formas

"No quisiéramos vernos en el caso de tomar medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario; lo que sea nuestro deber hacer, lo haremos; hasta donde estemos obligados a llegar, llegaremos"

-Gustavo Díaz Ordaz  1968.

Tuxtla.- Año con año, el país conmemora fechas importantes dentro de su historia, ya sea la celebración de su independencia, la defensa por alguna intervención, etcétera; considerados como actos llenos de un heroísmo nacional, romantizados para alcanzar ese sentimiento nacional, generando un ideal común denominado “los héroes que nos dieron patria”, se requiere de un análisis a la par de la crítica, para entender que simplemente fueron individuos luchando por interés personales, aludiendo un beneficio global. Gran sector de la población, desconoce cuáles son aquellos actos por los cuales se rinde honor, o simplemente se deja guiar por el rumbo de las masas, pero aquel 2 de octubre de 1968, no tendrá perdón ni olvido; conmemorando esa tarde la cual se involucraron estudiantes, obreros, padres de familia, ocurriendo el genocidio en la plaza de las tres culturas, demuestra la fragmentación de parte del gobierno con el pueblo, un conflicto que había iniciado meses antes, sin respuesta alguna por parte de las autoridades.

Cronológicamente, se da inicio en julio del mismo año, principalmente con una pelea entre estudiantes de la vocacional 2 y la preparatoria Isaac Ochoterena, en la ciudadela, ocasionando una rivalidad entre dos grandes institutos, el IPN y la UNAM, durante ese periodo abundaban gran cantidad de medios de comunicación, debido a que México sería la sede de los juegos olímpicos programados el 12 de octubre (al gobierno le interesaba dar una imagen de paz y cordialidad). Se podía observar anuncios luminosos mostrando los aros olímpicos junto a la paloma de la paz, solo era cuestión dejar de apreciar tan magnífica propaganda, para cuando aterrizaras la mirada se fijaba a estudiantes detenidos, golpeados, vejados, encarcelados, asesinados hasta desaparecidos. Otros grupos conmemoraban la revolución cubana con la federación nacional de estudiantes técnicos, estos en oposición a que la policía interviniese en problemas institucionales, tiende agravar la situación el punto que, el 4 de agosto ya se tenía un pliego petitorio, marcando algunos puntos importantes:


“1. Libertad a los presos políticos 2. Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal. (Instituían el delito de disolución social y sirvieron de instrumento jurídico para la agresión sufrida por los estudiantes) 3. Desaparición del Cuerpo de Granaderos 4. Destitución de los jefes policíacos 5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto. 6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.” (Ángeles, Pedro, 2013. P.4)


Siguiendo el paso de los meses y ver la nula respuesta por parte de las autoridades, se pretendía llegar a un diálogo con representantes estudiantiles, en su terquedad de ignorarlos, estos se plantan el 27 de agosto con una bandera rojinegra estableciendo una guarda en el zócalo capitalino; las respuestas fueron que los grupos militares intervinieran para desalojar, dejando en claro que el gobierno de Díaz Ordaz no tenía voluntad alguna. El 23 de septiembre el presidente manda a ocupar las escuelas por grupos militares agrediendo a estudiantes que ahí se encontraban, empeñado a detener las protestas; lo que no tenía contemplado, fuese que la comunidad no se quedaría callada, llegando aquella tarde del 2 de octubre, miles de personas se manifiestan en contra de las malas acciones de su gobierno, sin saber que estarían infiltrado y armados el “Batallón Olimpia, dirigiéndose al edificio “Chihuahua”, dando las 6:30 de aquella tarde (Ángeles, Pedro, 2013. P.6) no esperaban que francotiradores ubicados en los edificios, acorralando a la multitud, abrieran fuego contra personas que solo exigían su derecho de libre expresión, mejores estándares educativos; compañeros que fueron callados, pero nunca serán olvidados.



La memoria histórica, funge un papel muy importante, la represión vivida durante mismos sucesos en diferente periodo de tiempo, la sociedad y la poca empatía, inmersos en su burbuja de privilegios, alegando por bienes materiales que les asumen tener un significado, fundamentando destacando que “esas no son las formas”; ¿cuantos desaparecidos más? La sensación de pérdida no puede ser comparada con nada, se juzga desde la comodidad de su hogar, por medio de una plataforma social, criticando, indicando que existen muchos métodos de exigir lo que luchan, pero no es capaz de señalar una, creciendo con un pensamiento cuadrado, individuos incapaces de entender la necesidad de un movimiento; en memoria de todos aquellos que hoy no están, el caso Ayotzinapa, compañeras desaparecidas, estudiantes reprimidos. Concluyendo con una de las frases del maestro Lucio Cabañas: “No, un libro no te hace así, por eso los que han venido a querer decir que son revolucionaros después de leer, no lo son. Son estudiosos del marxismo leninismo, pero ¿qué entren al pueblo? O déjenlos solos en un pueblo en una región, a ver si hacen pueblo. Si no ya hubiera mucho “partidos de los pobres”, ya hubiera muchas brigadas si fuera tan fácil de hacerse del pueblo ¿verdad? Se necesita ser pueblo, para que uno se haga del pueblo, pero si tú, mientras el pueblo anda enguarachaditos, comiendo frijoles, come tortilla con sal, habla palabras sencillas, y habla puro disparate y tú te pasas muy “físico”, con pura palabra elevada, pura palabra como esa aquí donde ni siquiera se usa, y muy azapatadito y muy perfumado, y muy encorbatado, y muy ropa de facilín, pura comida buena y muy en coche y muy en cine y muy con chamaca burguesa y muy cervecero, y muy borrachero, muy despilfarrador, y muy de todo y muy discursivo, tipo político  con discurso bien elevado, pues eso no es pueblo”