• ALEJANDRA OROZCO

Luz María, la capitana de Operación Conejo


Tuxtla.- Una iniciativa que ha crecido exponencialmente es Operación Conejo, que inició cuando Luz Carreiro puso su granito de arena y convocó a una recolección masiva de basura, que luego organizó una recolecta de tapitas… y lo demás es historia.

Luz María Martínez es la mamá de Luz, y ahora presidenta del voluntariado social Operación Conejo, que encabezan iniciativas en pro del medio ambiente, ecología, entorno urbano y salud, que ahora incluso se han replicado en México y Puebla.

“La primer actividad la hice con mi hija y se nos unieron otras familias, como Maritza y su mamá, Toñita Espinoza, entonces a esa primera actividad le pusimos Operación Conejo por estar en Tuxtla, porque a nosotros nos dicen conejos, la otra parte es que los conejos se reproducen numerosamente, y la idea era que el proyecto se replicara en todo el estado, algo que se va logrando”.

Han pasado ya cuatro años desde esa primera actividad, cuyo objetivo era ayudar a evitar la contaminación y a su vez, apoyar el tratamiento de niños enfermos, lo que ha servido para que la gente ya agarre conciencia de toda la contaminación que producimos.

“Hemos recibido todo tipo de tapas, hasta una de tinaco, que es basura que se va a los ríos, esta iniciativa ayuda a mejorar la fisionomía urbana, cuando lo hacemos una cultura o educación, la gente ya no solo recoge la tapa, sino la bolsa, el plato, los demás tipos de materiales inorgánicos que comúnmente tiramos donde quiera”.

En ese entonces, conocieron a una empresa que era la única recicladora de este material, hicieron un convenio y así se convirtieron en los primeros patrocinadores al darles un precio preferencial, al mismo tiempo, otras empresas chiapanecas se sumaron, como las dedicadas a elaborar mangueras, tanques y cubetas, que también adquieren esta materia prima.

“Es un trabajo cíclico, nosotros recolectamos, ellos reciclan, las empresas rehusan, y nosotros con este recurso económico directamente adquirimos medicamentos, aparatos, estudios, traslados para niños que ya están siendo atendidos en el Hospital Pediátrico”, señaló.

Este voluntariado no sabe a quién ni a cuántos niños van a apoyar, pues el médico tratante y los trabajadores sociales son el filtro para conocer la situación del niño a apoyar, a través de esa área finalmente hacen una evaluación, pues les interesa saber de dónde son estos niños para ver dónde se necesitan más apoyo, o dónde hay mayor incidencia.

Operación Conejo empezó en Tuxtla y ya tienen 14 sedes, inmediatamente se sumaron municipios como Tapachula, Arriaga, Cintalapa, Jiquipilas, Ocozocoautla Villaflores y muchos más, algunos son sedes oficiales y los otros hacen sus recolectas y las traen a la capital pero tienen presencia en todo el estado, gracias al puro esfuerzo de la gente, pues se trata de un voluntariado, no una asociación civil.

“Cada quien sabe que al juntar tapas está apoyando a que haya menos contaminación y además a un niño enfermo, quien lo hace, lo hace de corazón, pero también quieren saber a dónde se va su apoyo, y todo se da a conocer con transparencia”.

Además de Operación Tapitas, este voluntariado realiza la Operación Oxígeno, que trata de reforestar zonas deforestadas; Operación Limpieza, que trata de ponerse de acuerdo entre vecinos para limpiar la calle, colonia o camellones; Rehutiles, que busca reciclar útiles en buen estado y va dirigida a los niños, para apoyar a los que menos tienen; y Operación Peluca, que es donación de cabello para pelucas oncológicas.

El siguiente paso, es que en los principales parques pongan “corazones”, su símbolo distintivo para la recolección de tapitas en diferentes espacios públicos como los parques, para que la sociedad se siga sumando a esta labor altruista.

Este domingo tendrán la recolección de tapas número 14, estas son trimestrales, pero están en campaña permanente, será el domingo de 10 a 6 en el estacionamiento 4 de Caña Hueca, y se sumarán a ellos otras organizaciones.

“También estará Semillas de Alegría, que recolectan víveres, preparan comidas y la llevan a las familias afuera de los hospitales, así como ropa, y nos acompañará Adrián, un niño con capacidades diferentes que realiza pequeñas esculturas con foamy y de sus ganancias, se paga sus tratamientos.

“Para ser voluntario tienes que tener todo el amor para dar, porque das tu tiempo, das tu esfuerzo, tus conocimientos, pero desde que juntas tapitas eres voluntario, todo vale la pena cuando recibes un abrazo, cuando ves al niño que se ríe, cuando te dicen un gracias, eso te revitaliza cuando quieres tirar la toalla, es muy diferente el pago que se obtiene por este servicio o actividad, es invaluable”.

El voluntariado no recibe dinero, sino contribuciones en especie, ya sean útiles, garrafones, víveres, lo que sea, así como patrocinio para los eventos, y se mandan fotos de la entrega, actualmente muchas empresas colaboran con ellos en esta causa, trabajando en una mejor sociedad para sus hijos.

“Gracias por ayudarnos a ayudar, este es un proyecto muy bonito, noble y sin fines de lucro, es ayudar de la forma que podemos, son campañas permanentes para fomentar la cultura del reciclaje, educación ambiental y un mejor Chiapas”, concluyó.

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