• ALEJANDRA OROZCO

Adiós a los castigos físicos

Tuxtla.- En diciembre del año pasado, la Cámara de Diputados aprobó reformas a la Ley General de Niños, Niñas y Adolescentes, así como al Código Civil Federal, para prohibir las castigos físicos como medida correctiva.



Es decir: atrás quedaron los chanclazos, cinturonazos, pellizcos, y cualquier otra medida que se utilizaba en el pasado y se consideran violencia, ya que deja estragos físicos y psicológicos en los menores.


La psicoterapeuta familiar Mónica Argüello, señaló que hay algunos correctivos que van a permitir que el niño se detenga, pero hay que saber darlos, y la violencia nunca es una opción porque estos patrones se terminan repitiendo.


“Los golpes no son aconsejables en la crianza, nunca son aconsejables, por eso es importante tener esa fuerza para poder conducirlos desde que son chiquitos y saber hacerlo a tiempo”, mencionó.


La medida es buena, consideró, para normar a personas que abusaban de estos castigos para limitar o educar a sus hijos, una medida necesaria porque en muchos casos, los golpes los han lacerado y lastimado en cuerpo y autoestima.


La especialista mencionó que se debe tomar como una invitación a tener una mejor comunicación con los hijos desde que nacen, establecer límites y formas de actuar que a veces dejamos de lado porque los vemos pequeños, agraciados, y al llegar a los 3 o 4 años se desbordan, y los papás no saben qué hacer con ellos.


“Si nosotros somos puntuales, ponemos los límites en orden, somos constantes, los respetamos aunque nos duela, el niño va a aprender a decir ya sé que me toca, ya sé lo que tengo que hacer, obviamente hay niños que no lo van a hacer dócilmente, ahí tenemos que tener más fuerza nosotros, a veces con la voz, con la seguridad de ser papá, de ser mamá, y de saber normar”.


Sin embargo, muchos padres se desesperan al no saber cómo comunicarse y llegan a los golpes, gestándose la violencia en casa.


“Una nalgada a tiempo no es un golpe con el cinturón u otro objeto, hay momentos donde el niño se pone irreverente, activo, sanguíneo, colérico, pero no podemos darle una cachetada o un mal golpe”, señaló.


Por ello, recalcó la importancia de ser puntuales, de poner límites claros y no cambiarlos según el humor, no es válido primero decir no y luego sí con tal de que no lloren, porque el hijo piensa que puede hacer lo que quiera de acuerdo con el humor de papá y sucede ese golpeteo emocional.


“Al final, el niño puede llorar, pero al final lo va a agradecer”, finalizó la especialista, invitando a los padres a reforzar la comunicación con los niños, y a las autoridades a emitir las medidas o castigos a aplicar a quienes violenten esta nueva ley.