• AFP

¡Alto a la violencia y asesinato de periodistas!


La triste realidad de un país que mata a activistas, periodistas y todo lo que vaya en contra de las injusticias y verdades de México. Y si, hablo por la muerte de otra periodista que se suma a la lista de asesinados porque la realidad es que no existe la libertad de prensa. Incluso Chiapas nuestro estado no está libre del asesinato a periodistas, el más reciente Fredy López Arévalo, que fue asesinado en San Cristóbal de las Casas.

El asesinato de la periodista Lourdes Maldonado, que se suma en este 2022 a los de José Luis Gamboa y Margarito Martínez, retrata la vulnerabilidad de los informadores en México. Nuestro país, aunque no está en guerra, es el más peligroso en el mundo para ejercer el periodismo. México encabeza la lista indignante de 66 periodistas asesinados de 2017 a 2021, seguido por Afganistán con 53 y La India con 40. ¿Por qué son asesinados tantos periodistas en nuestro país? Primero, porque estamos inmersos en la violencia, y segundo, por la sensación de impunidad que tienen los grupos delincuenciales, quienes casi siempre son los autores de estos homicidios. En las cifras de periodistas asesinados, que suelen ser contradictorias dependiendo de la dependencia o el organismo que las proporcione, se observa un incremento en este siglo en el número de informadores que han muerto violentamente. Según la Secretaría de Gobernación fueron asesinados 43 periodistas de diciembre de 2018 al 13 de julio de 2021. A esa cifra habría que agregar los seis periodistas asesinados en el segundo semestre del año pasado y los tres de este 2021. Es decir, estamos hablando de 52 periodistas muertos violentamente en el gobierno de Morena. Para el Comité de Protección de Periodistas (CPJ) la cifra es menor, aunque mayor si se compara en el mismo periodo con los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto: 32 informadores han perdido la vida de manera violenta durante esta administración. Esperemos que esta cifra roja no se incremente, pero es lamentable que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, según cifras oficiales, sea el más sangriento para los periodistas mexicanos. Hemos fallado como sociedad, pero también ha fallado el Estado, principalmente el Estado, en no garantizar un ejercicio pleno y seguro para el desempeño de los periodistas. Chiapas, que se había mantenido alejado de estas cifras, entró en esa lista con el asesinato de Fredy López Arévalo, en octubre del año pasado. Estos crímenes, que deberían preocuparnos porque atentan contra lo más sagrado en Estado democrático, que es la libertad de expresión, generalmente no son resueltos.

La impunidad subyace en la mayoría de los casos. Los hijos del periodista Fredy López Arévalo han denunciado en varias ocasiones los nulos avances en la investigación para esclarecer el asesinato del periodista chiapaneco. Recientemente se informó que los dos sicarios que atentaron contra la vida de Fredy fueron asesinados a inicios de este año en Frontera Comalapa. Cuando un periodista es asesinado, y sobre todo cuando la cifra es espantosamente alta como sucede en nuestro país, nadie puede sentirse tranquilo, porque si a alguien se había respetado era a los periodistas. Ahora vemos que son sus primeras víctimas en esta guerra sin fin.

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