• ALEJANDRA OROZCO

Curando a través de la danza

Tuxtla.- ¿Qué se obtiene cuando combinas la danza con la terapia psicológica? El resultado es Casa Peek, fundada por la fisioterapeuta y coreógrafa Corina Ramírez y su amiga.



Raquel Cruz, danzaterapeuta y psicóloga, quienes crearon este espacio para hacer lo que aman y ayudar a los demás.


“La danzaterapia es una herramienta terapéutica que ayuda a trabajar las emociones a través del cuerpo, una fusión del movimiento y la terapia a través del cuerpo, no es bailar de manera literal, sino mover el cuerpo dependiendo de la estructura diseñada y la población con la que trabajamos”, explicaron.



En este espacio, trabajan con personas con discapacidad, de la tercera edad, jóvenes; es decir, todos lo pueden practicar sin importar su edad y sexo, ellas se encargan de hacer una formación artística con base en la danzaterapia, no solo a grupos, sino que cualquier persona que quiera un acercamiento terapéutico, de relación madre e hija, o de la tercera edad de manera individual o grupal.


En Casa Peek se imparten clases de improvisación artística, expresión corporal, danza y baile, lo que permite dar herramientas a quienes quieran este acercamiento; quienes asisten sacan su seguridad, se convierten en artistas y fuera de clase son los chicos más dulces y sencillos.


“Hay mucho compañerismo en un ambiente que normalmente es pesado, donde todos quieren sobresalir, queremos romper estereotipos, rotamos protagonistas para que todos resalten o todos lo son, es una responsabilidad compartida y les enseñamos ese proceso, que sea un grupo sólido y la base para ello es la sensibilidad”, explicaron.


Ellas reciben grupos de niñas y niños desde los cuatro años en los que empiezan a normalizar la discapacidad, su alumno más grande tiene 35 años y padece síndrome de Down, ya habían arrancado el grupo pero lo encerraron por la pandemia, desde el año pasado tienen una alumna con Parkinson, y ahora esperan retomar las clases presenciales, para que se conozcan los beneficios o mejorías de la danzaterapia.


“A esta chica le tomé mucho cariño porque mi abuelita tuvo ese padecimiento, es un sueño acercarme a personas con esa condición y ahora lo puedo dar a conocer para que tengan una mejor calidad de vida, el diseño de la clase va de acuerdo con sus características, ayuda a fortalecer el cuerpo, la mente, los recuerdos”, explicó.



Amigas y socias


Casa Peek surge hace casi cuatro años, después de que sus fundadoras se conocieran estudiando danzaterapia, pasaron del compañerismo a la amistad y Corina le propone a Raquel abrir un espacio, a raíz de un trabajo final para graduarse en equipo, sus diferencias de personalidad eran el complemento, y qué mejor que una fusión de una profesional en el baile y una psicóloga para hacerlo.


“Fue muy complicado sobrevivir en esta pandemia para el arte, pero es tan necesaria para solucionar las cosas emocionales que traemos encima... cerramos las puertas porque trabajamos con personas con síndrome de Down y empezamos este espectáculo, Sombras en el Mundo, que habla de cómo cada familia vive la pandemia, para trabajar de manera terapéutica porque las emociones iban a estar a todo lo que da: unos la pasaron deprimidos en casa, otros festejando el poder estar en casa, familias de las greñas, es un tema muy amplio al que nos dedicamos para que de regreso lo pudiéramos aplicar de manera terapéutica”, señaló.


Este espectáculo consiste en una coreografía con historia, por lo que la gente se identificó muy rápido, es muy difícil lo que hemos pasado, llega otro pico de la pandemia y volvieron a cerrar, es un tema de prudencia pero ambas van luchando día con día para no desaparecer, porque vale mucho la pena mantenerse a flote.


“Queremos agradecer a los padres de familia que han sido clave, en temporadas de cierre han seguido con las colegiaturas, hemos hablado con la persona que renta; le hemos hecho a todo, vender comida; entre todos nos debemos agarrar las manos para salir a flote, todos queremos ganar para subsistir, y la gente nos ha apoyado mucho, pero no estamos acostumbrados a acercarnos al arte cuando en otros países sí se les ha apoyado por este momento de crisis, ya que no pueden trabajar desde casa”.


Ambas son el mejor equipo, entre ellas se apoyan y levantan el ánimo, así como gracias al trabajo en equipo con padres, alumnos, todos están involucrados en el proyecto, ambas son solucionadoras y eso les ayuda a salir a flote, sobre todo hablando de la discapacidad como un tema difícil, que requiere mucha responsabilidad y corazón.


“Yo no pensé poder trabajarlo, pero sentí el llamado del amor, son adolescentes y jóvenes que de no ser por sus capacidades diferentes no podrían ser tan buenos intérpretes, gracias al apoyo y conocimiento de quienes trabajan con nosotras, podemos ver cómo explotan sus emociones, que erizan la piel, incluso los padres de familia se sorprenden de que la discapacidad desaparezca en el escenario y lo hemos ido logrando con mucho trabajo, ellos se la creen y son grandes artistas, les gusta que los vean y les aplaudan, el trato es igual, si bajas tu exigencia ellos se bajan, hay que elevarlos”, explicó.



Empresarias y madres de familia


De acuerdo con Corina, lleva más de 10 años trabajando y a sus hijos los he acercado a este medio, su hija de 14 años también es bailarina y se une a este proyecto, aunque no tenga clases llega a bailar con ellos, mientras que su hijo de 20 años antes siempre estuvo con ella y ahora le gusta cantar.


“Eso me facilitó las cosas, mi esposo me apoya en cuestiones de producción, el de Raquel en la escenografía, es un trabajo en equipo para lograr tus sueños, son chicos sensibles que aprendieron a aceptar la discapacidad, Camila tiene una conexión con Pepe y son pareja de baile, todos vamos aprendiendo y ellos aprendieron a tratar a jóvenes con síndrome de Down”, contó.


Por su parte, Raquel ha vivido una transición junto con Casa Peek, pasando de vivir en la costa y empezar a viajar, unos días a Pijijiapan y otros a Tuxtla porque su hija estaba allá, ahora la llena ver este sueño realizado y ver a su hija con ella, gracias al apoyo de sus padres.


“Ella las presentaciones las vive como público, su sueño es estar en el escenario, ya quiere involucrarse en el escenario, ella va aprendiendo y veremos sus habilidades artísticas, todos nos vemos como lo que somos, hay papás que incluso han pedido participar y en eso estamos”, dijo.


A futuro, ella se ve con una Casa Peek llena, inclusiva, no solo atendiendo a niños con síndrome Down, sino con todas las capacidades motrices e intelectuales, ella de niña soñó con ser bailarina y gracias a la danza inclusiva pudo


pisar el teatro y expresarse de manera artística, por lo que invita a acercarse sin importar la edad.


“Yo me veo con muchos proyectos, más grande a nivel personal, la mitad de este proyecto es mi corazón y la otra mitad el de Raquel, me veo atendiendo a personas con más discapacidades, en un espacio más grande, poder compartir todos mis conocimientos, seguir bailando, eso nunca lo voy a dejar”, señaló Corina.



El futuro de Casa Peek


Hasta ahora, las chicas van presentando dos espectáculos: Soñando como las Grandes desde hace cuatro años, y Sombras en el Mundo, que nace en pandemia y se presenta en junio; en noviembre piensan poner en escena otra historia: Petra es Toda una Loquilla, que data de 2016 y se estrenará el 17 de noviembre en el Teatro Madero.


“Esta historia es pequeña comparada con las otras dos, una historia con 20 coreografías también pensada para débiles visuales, fue una locura para nosotras, nunca había hecho tal conciencia, las historias de Cori traen narración, nos preguntamos qué hacemos en el caso de la danza, y decidimos narrarla, tratamos de que vayan creciendo en inclusión y van paso por paso, incluyendo poco a poco”.


Primero lograron la inclusión motriz con una silla de ruedas en escena, el segundo fue la capacidad intelectual con los chicos con síndrome de Down, el tercer año incluyeron la diversidad de género, así poco a poco, esperan que para el próximo ano narración se acompañe de lengua de señas mexicanas Sombras en el Mundo.


“Ser emprendedora en Chiapas es una lucha, viví fuera 10 años y fue difícil regresar, pero dije es mi casa, mi hogar, aquí no es tan fácil como en otros lugares, somos algo malinchistas, pero me llevé una sorpresa en mi propio hogar, es una lucha que quiero seguir haciendo, no pierdo la esperanza de que se note la diferencia que estamos haciendo, estamos orgullosas de ser pioneras de la inclusión, me encantaría que Chiapas destaque en inclusión, tenemos muy buen nivel y por eso debemos consumir local, nos agarremos de la mano para levantar Chiapas”, dijo.


Sin embargo, es un reto muy duro, se dice fácil pero se requiere gran esfuerzo, más no es imposible, la ventaja es que ellas hacen su trabajo, “nosotros venimos a hacer cosas chidas a este mundo, no venimos a lo tonto, traemos capacidades increíbles y hay que sacarlas, con o sin discapacidad traes algo grande y debes tener el valor de sacarlo para que a futuro seas grande”, señaló.


Las clases por pandemia son una vez a la semana, juntando las horas de la semana en lo que todos están vacunados en una sola sesión, un día les toca a los jóvenes y otro a los niños; están ubicados en el fraccionamiento Buenos Aires, los encuentras en Facebook como Casa Peek y en Instagram como @casa_peek, puedes llamarlas al 9614682630 y 9612368469 para informes y ser parte de este bello arte.


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