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De nueva cuenta la inflación


En las ciencias económicas, la inflación es definida como un aumento general de los precios de los bienes y servicios. De manera tal que, si suben los precios, se compran menos bienes y servicios con el dinero disponible; es decir, se reduce el poder adquisitivo del dinero. En ese sentido para un país, es necesario combatir la inflación porque genera pobreza y desigualdad y el problema es que, si persiste, los problemas precisamente de pobreza y desigualdad se agravan y pueden provocar además conflictos sociales. La inflación también desalienta la inversión y el ahorro y, sobre todo; hace que los trabajadores soliciten con mayor ímpetu mejores salarios para para hacer frente al mayor costo de vida. Es decir, la inflación persistente genera incertidumbre económica, política y social. Actualmente, el fenómeno inflacionario está presente y es de forma internacional, no solamente en un país. Pasa lo mismo en casi cualquier nación del mundo igual en naciones ricas, que mercados emergentes o en desarrollo. Por eso, la inflación se ha convertido en un problema global. La inflación hace que los países reduzcan sus expectativas de crecimiento económico y eso es peligroso porque si se prolonga, es posible caigan en recesión. El momento económico es peligroso para un país como México porque nuestra economía no ha crecido a los niveles que tenía previos a la pandemia. En nuestro país, la inflación llegó en abril a 7.6 por ciento, el mayor nivel en 20 años y es ya considerado un problema serio que es necesario atender. En Estados Unidos los niveles de inflación actuales son mayores al 8 por ciento; un nivel que no se veía desde hace 40 años. Ante las condiciones mundiales de crisis sanitaria por la pandemia del Coronavirus y la “cuarentena” mundial, la inflación alta no fue sorpresa pues durante la crisis de salud, las cadenas de suministro globales se interrumpieron. Sin embargo, se esperaba que los aumentos de precios disminuyeran a medida que las economías nacionales se recuperaran de la pandemia. No ocurrió así, porque el aumento de los precios de la energía y los alimentos ha persistido luego de la pandemia. Incluso, la invasión rusa a Ucrania agravó la situación y entonces la inflación tocó a las materias primas porque Rusia es líder productor petrolero mundial y Ucrania de granos básicos. Además, sobre todo, la relación petrolera rusa es crucial para Europa. Para hacerle frente a la inflación el gobierno federal presentó una serie de medidas que denominó “Paquete contra la inflación y la carestía” o (PACIC) por las siglas del programa. Las medidas que contiene el programa fueron pactadas con los empresarios nacionales. Dichas medidas contemplan homologar los precios de 24 de los 40 productos de la canasta básica. Congelar los precios de los combustibles, incrementar la producción de granos básicos, habrá también exención de cobro de aranceles en la importación de alimentos y los fertilizantes. La duración del programa será de seis meses y contiene un componente que busca dar seguridad en las carreteras. Poco después, el gobierno de Estados Unidos presentó su propio plan para contener la inflación americana que también es histórica. El presidente Biden dijo que era necesario “reducir los costos a los que se enfrentan las familias y disminuir el déficit federal pidiendo a las grandes empresas y a los estadounidenses más ricos que paguen su parte justa”. ¿Ante el contexto internacional y nacional es necesario preguntarse si el PACIC mexicano funcionará y si la inflación disminuirá?. La pregunta es si esta crisis inflacionaria será pasajera o durará mucho tiempo. El problema es que entre los especialistas no hay consenso sobre su duración. Quienes afirman que no durará argumentan que las presiones de la demanda y el gasto eventualmente disminuirán.

Los que opinan lo contrario dicen que la inflación ha demostrado que sigue siendo persistente y pronostican que la inflación será de entre 3 y 4 por ciento y que, en esos niveles, durará décadas. Lo cierto es que la inflación trajo de nuevo al mundo, la incertidumbre sobre el futuro global. Respecto a México, sus efectos serán resentidos por los más vulnerables. Será como una tormenta perfecta. Las familias cancelarán las visitas al cine, a las compras a crédito, a los viajes de fin de semana y a las vacaciones. Y es evidente que, para los más vulnerables, el riesgo de caer en una crisis de alimentos es latente.