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  • EDITORIAL

Decisiones políticas provoca crisis migratoria


Ha pasado otro año en el que nuevamente volteamos para tratar de analizar y entender lo que ha sucedido en materia migratoria, lo que hemos avanzado o retrocedido en la protección, cuidado y atención de las niñas, niños, adolescentes y familias que, por diversas causas, han tenido que huir de sus lugares de origen para migrar de manera insegura e irregular.

Entre los esfuerzos que debemos reconocer se encuentran los siguientes. En el 2021, entraron en vigor reformas importantes en materia de protección a la niñez, adolescencia y familias en contextos de movilidad humana, y aunque dichas reformas solo reforzaron lo que la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes ya contemplaba desde el 2014, es decir, que la protección de los derechos de la niñez y adolescencia en movilidad no tiene nada que ver con su situación migratoria sino con considerarles como titulares de derechos humanos, esta armonización ha sido un gran punto de partida para transformar positivamente las acciones en la materia. Otro logro tiene que ver con la creación de comisiones o grupos de trabajo de protección de la niñez y adolescencia en contextos de movilidad humana en el ámbito estatal, lo que antes se rechazaba y argumentaba como responsabilidad única de la federación.

Sin duda, este avance permite abrir muchas posibilidades para abordar esta problemática y articular distintas formas de trabajo y colaboración, no solo desde la federación, sino sumando a las entidades federativas, los municipios y a las organizaciones de la sociedad civil que tienen una presencia integral. Adicional a lo anterior, otro logro alcanzado a propuesta de Save the Children fue haber obtenido un aumento por segundo año consecutivo para el Programa Atención a Refugiados del Anexo 18 enfocado a la niñez y adolescencia, cuyo monto para 2022 fue de más de 4 millones 600 mil pesos. En cuanto a los retos, son muchos y muy diversos. Algunos de ellos se han generado a partir de decisiones políticas de los países, y que han tenido repercusiones en México. Por ejemplo, los ataques a Ucrania generaron el desplazamiento forzoso de más de 6 millones de ucranianos, principalmente hacia el oeste y el sur del país, así como a Polonia, Rumanía y a Europa Occidental. Alrededor de 71 mil cruzaron el Atlántico con destino principal hacia los Estados Unidos. Unos 46 mil 589 ingresaron a México vía aérea para permanecer en el país o para tratar de cruzar por tierra hacia los Estados Unidos.


Esta situación se resolvió relativamente rápido con la creación en Estados Unidos del programa “Unidos por Ucrania”, que permitía el ingreso seguro y directo de personas de esta nacionalidad que tuvieran redes familiares y responsables económicos en los Estados Unidos. Otro ejemplo lo tenemos con las personas venezolanas, quienes al ingresar a los Estados Unidos no eran rechazadas por el Título 42, implementado para limitar los ingresos por razones de salud pública; sin embargo, esto hizo que se cuadruplicaran las entradas a los Estados Unidos entre octubre del 2021 y julio del 2022, con 438 mil personas venezolanas, cubanas y nicaragüenses, en comparación con los 94 mil del mismo periodo del 2021. Adicionalmente, Estados Unidos creó el programa denominado “Proceso para venezolanos”, que emulaba las condiciones impuestas en el programa “Unidos por Ucrania”, es decir, además de contar con redes de apoyo y responsables económicos, los venezolanos deberían de llegar por avión, no haber entrado de manera ilegal a Panamá o a México, y no contar con doble nacionalidad o residencia en otro país. Estas condiciones directamente descalificaban a quienes entraran a México de manera irregular a partir de la fecha mencionada, además de que solamente 24 mil personas venezolanas podían acceder a este programa y en México, entre enero y octubre del 2022, ingresaron de manera irregular más de 53 mil personas venezolanas, entre ellas, 9 mil 065 niñas, niños y adolescentes.

En resumen, las decisiones políticas no solamente tienen un resultado político para mejorar o mantener una relación diplomática, sino que tienen un impacto directo en el bienestar y la seguridad de las personas, nacionales o extranjeras, en situación migratoria regular o irregular, en personas refugiadas o locales. Mientras se sigan tomando decisiones políticas sin el enfoque de derechos y sin diagnósticos y proyecciones realistas, las crisis humanitarias y de derechos humanos seguirán apareciendo y expandiéndose por los territorios.

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