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Descifran un enigmático sistema de escritura con 4,000 años de antigüedad

Un misterioso sistema de escritura antiguo llamado elamita lineal, utilizado entre el 2300 a. C. y el 1800 a. C. en lo que ahora es el sur de Irán, podría haber sido finalmente descifrado. Además de haber traducido una frase completa, los expertos creen que han logrado revelar más del 95 % del sistema oculto.



Una investigación liderada por el arqueólogo francés Francois Desset, de la Universidad de Teherán, en Irán, y del Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS) hizo posible descifrar un enigmático sistema de escritura críptica llamado elamita lineal, uno de los pocos códigos antiguos cuyo significado seguía sin revelarse. El nuevo estudio fue publicado en la revista alemana Journal Zeitschrift für Assyriologie und vorderasiatische Archäologie.


Los signos del pasado


Se sabe que a lo largo del siglo XX los arqueólogos han descubierto más de 1.600 inscripciones en protoelamita, pero solo unas 43 en elamita lineal, esparcidas por todo Irán. El elamita lineal, utilizado en el actual sur iraní hace 4.000 años, es uno de los códigos más difíciles de descifrar. Ahora, la nueva investigación parece haber logrado superar las barreras que se interponían en la comprensión de este antiguo sistema de escritura.


Comprender finalmente los jeroglíficos egipcios no hubiera sido posible sin el hallazgo en 1799 de la Piedra de Rosetta, que mediante la traducción del decreto demótico abrió el camino para descifrar la escritura egipcia. En el caso del elamita lineal, los investigadores no han tenido esa suerte: Desset y su equipo vienen trabajando desde hace una década para hallar las claves que permitan revelar los misterios de esta escritura, practicada entre los años 2300 a. C. y 1800 a. C.


Previamente, otros equipos de investigación habían decodificado diferentes inscripciones de elamita lineal: los autores del nuevo estudio se basaron en este trabajo anterior al comparar el antiguo sistema de escritura con textos cuneiformes, una escritura ya descifrada proveniente del actual Medio Oriente. Como ambos códigos pertenecen al mismo período de tiempo y probablemente contienen los nombres de los mismos gobernantes, además de utilizar frases similares, los expertos profundizaron en la comparación y obtuvieron contundentes resultados.


Una frase completa


Por ejemplo, los investigadores tradujeron una frase completa escrita en una roca, que dice: «Puzur-Sušinak, rey de Awan, Insušinak (que era una deidad) lo ama». El texto añade que cualquiera que se rebele contra Puzur-Sušinak debe ser “destruido». A partir de la comprensión de esta contundente frase, que muestra las características de la organización política de la época, los científicos determinaron el significado de muchas otras señales adicionales.


Sin embargo, alrededor del 3,7 % de los signos que componen el elamita lineal aún siguen siendo indescifrables y deberán ser abordados en nuevas investigaciones. Al parecer, existen más de 300 signos de elamita lineal que representan diferentes sonidos, como un signo en forma de media luna que suena como «pa», detallaron los investigadores en su estudio.


A favor y en contra


Por otra parte, en un artículo publicado por Live Science otro investigador que no participó del hallazgo siembra dudas sobre el descubrimiento. Para Jacob Dahl, profesor de asiriología en la Universidad de Oxford, en el Reinuo Unido, es sospechoso que el equipo de Desset haya utilizado inscripciones encontradas en el sitio arqueológico de la Edad del Bronce de Konar Sandal, cerca de la ciudad iraní de Jiroft. Según Dahl, estas inscripciones tienen características sospechosas, que pueden indicar una falsificación.


En otro orden, el arqueólogo Massimo Vidale, de la Universidad de Padua, indicó en una publicación del Instituto Smithsoniano de Estados Unidos que el descubrimiento de Desset es uno de los principales hallazgos arqueológicos de las últimas décadas. El especialista, que tampoco participó en la investigación, destacó que el estudio se basó en el mismo enfoque que permitió el avance del erudito francés Jean-Francois Champollion al descifrar los jeroglíficos egipcios: identificar y leer fonéticamente los nombres de los reyes de la época.