• ALEJANDRA OROZCO

Efluvio telógeno posparto: segunda temporada

Tuxtla.- Cuando una mujer se embaraza, podría considerar algunos aspectos como preocupantes: el aumento de peso, la acidez, las náuseas, el dolor de cintura, sin embargo casi nunca se considera un cambio físico que ocurre sí o sí, y que a más de una le quita el sueño: la caída del cabello.


No estoy hablando de dos o tres pelitos, sino montones, bolas de pelo que se caen después del baño, antes de dormir, al despertar, al peinarse, parece que todo el día se está cayendo el pelo, y una solo espera el día en que despierte totalmente pelona, pero no es para tanto.

Este fenómeno se llama efluvio telógeno posparto, y consiste en una caída continua del cabello que puede durar hasta 16 semanas, y aunque todas quisieran tener la solución mágica para detenerla, lo cierto es que nada la puede revertir y entre más te estreses, peor se pone.

Contrario a lo que muchas piensan, esta caída de cabello nada tiene que ver con la lactancia, más bien se relaciona con el posparto en sí, pues mientras estamos embarazadas, todas esas hormonas provocan que nuestro cabello brille, reluzca y no se caiga, por lo que muchas lucen una melena de envidia en este periodo.

Sin embargo, paulatinamente vamos perdiendo estas hormonas desde que salen el bebé y la placenta, lo que pasado un tiempo, ocasiona que todo ese cabello que no se cayó meses antes se empiece a caer todo junto, de una sola vez, viéndose muy aparatoso y causando mucho estrés en las mamás.

Lo cierto es que a todas se nos cae el cabello, es un proceso natural, pero asusta ver que se caigan tantos cabellos de manera simultánea y si a eso le sumas todos los cambios físicos que deja el ser mamá, te sientes fea, poco atractiva y hasta puedes llegar a no sentirte tu misma.

A mi me pasó esto de la pérdida de cabello cuando Elisa tenía seis meses, coincidió con el regreso de mi menstruación, de por sí a mí se me cae mucho el cabello, pero esto era exagerado al punto de que me daba miedo bañarme porque sentía cómo me resbalaban los montones de pelos por el cuerpo, y cuando me secaba o desenredaba era peor.

Entonces empecé a investigar las causas y soluciones, me compré un shampoo anti caída, trataba de secármelo con más cuidado, pero tanto mamás como expertas coincidían en que ningún producto en el mercado es capaz de frenar este proceso, que es totalmente natural: ni shampoos, ni tés, ni pastillas o vitaminas, que solo era cuestión de ser paciente y entender que es un proceso natural del cuerpo y que eventualmente va a frenar.

En mi caso tardé como dos meses así, hoy veo fotos y sí se nota cómo perdí cabello de enfrente, poquito a poquito fue creciendo y en cierto punto parecía que traía fleco, ya se había casi emparejado, cuando me embaracé otra vez, justo cuando parecía que todo se estaba regulando otra vez en mi vida y en mi cuerpo.

En mi segundo embarazo también me creció un chorro el pelo, me brillaba mucho, lo amaba, pero ya empecé a ver otra vez esos pelitos bebés que parecen un resplandor de frizz en mi coronilla y otra vez estoy tirando pelo peor que pug en invierno, pero tengo la ventaja de saber de antemano que esto es algo normal y va a pasar, solo que ahora se me adelantó, pues apenas llevo tres meses posparto.

En fin, la columna de hoy no es sobre pelos y cabellos, sino sobre cambios. Ser mamá te cambia la vida y eso le pasa factura a tu cuerpo, por lo que no debes exigirte ni presionarte, sino fluir y aceptar que creaste vida y eso es maravilloso, por lo que al cuerpo le toma su tiempo recuperarse; quiéranse y apapáchense mucho, ni su pelo, ni su peso, ni su cara definen quienes son como mamás.