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  • EFE

El Atlético también fracasa

No hay presente ni futuro en Europa para el Atlético de Madrid, ni en la Liga de Campeones ni en la Liga Europa, a la que fue incapaz también de agarrarse en el despropósito más visible del conjunto rojiblanco en la era Diego Simeone, no sólo por la derrota en Oporto, donde hizo el ridículo en el primer tiempo, sentenciado con dos goles en contra, sino por todo su recorrido en esta edición del torneo, que lo sobrepasa y lo reprime con total severidad (2-1).

Aún más malparado salió en el 2-0, en el minuto 24. El fallo en el despeje de Savic, aparentemente en ventaja en la pugna por un balón dividido (o no tanto) en la banda con Galeno, lanzó otro gol del Oporto, tan sencillo, con una carrera hasta la línea de fondo y un pase atrás de manual que, entre el resbalón o la reacción tardía de Reinildo, conectó Eustaquio en su vertiginosa llegada de atrás en otro golpe directo a los visitantes.


No había ninguna excusa sobre el terreno de juego. Ni siquiera el afortunado 'pase' de Evanilson en el 1-0 o el resbalón de Reinildo en el 2-0. A la media hora, el Atlético era un fantasma que deambulaba por el césped de Do Dragao, superado en cada sector, incapaz de proponer nada de medio campo hacia adelante, tan solo un 'tirito' de De Paul, y tan desnortado en su defensa que ni siquiera se enteraba de un saque de banda a su área, entre los gritos de Oblak, la bronca de Simeone y la estupefacción general, encomendado ya, con 2-0 en contra, a una derrota del Bayer Leverkusen en Alemania que no se produjo para ir a la Liga Europa.

En tal panorama, Joao Félix volvió al once. En la nulidad del fútbol de su equipo, fue invisible, salvo contados instantes, como el tiro que lanzó con potencia que obligó a la única parada del partido de Diogo Costa, ya a la hora de encuentro. Justo después, Simeone cambió al atacante luso. Sorprendente, cuanto menos. Si esto se trata de rendimiento, hoy había ocho jugadores más sustituibles que él a la hora de encuentro (todos menos Griezmann y Oblak) cuando lo cambió.


Tuvo la opción el Atlético de reengancharse al partido, pero la falta decisiva con la que Rodrigo de Paul ganó un balón dividido (entró con la plancha) a Fabio Cardoso invalidó el gol en el minuto 67 de Griezmann; la única luz visible en el apagón generalizado de más de una hora del equipo rojiblanco, que reapareció por el otro área en sendas oportunidades de Correa y Yannick Carrasco -notable- repelidas por Diogo Costa y sintió alivio cuando Oblak se interpuso en otra ocasión rival, ya directo para darse de bruces con el fracaso, aunque un córner de Carrasco y un toque de cabeza en propia puerta de Marcano firmaron el 2-1 en el minuto 94.

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