• AFP

El Conejobus parece decir adiós a Tuxtla


Hace 10 años se estreno un nuevo transporte público en la ciudad capital de Chiapas, El Conejobus; hasta eso, su entrada no fue nada fácil, ya que en ese entonces se encontraba la ruta 1 y 2 a cargo de concesionarios colectivos, y para poder hacerse socios no fue un acuerdo fácil, aunque al final se logro. Así que ya tenemos 10 años y seis meses que contamos con un sistema de transporte distinto, más lento si pero sin duda más seguro. La Ruta 1 y 2, son los recorridos más demandados, la R1: toda la avenida centra y la R2: toda la calle central. Ahorita se encuentra aun paso de desaparecer, los motivos al parecer son muchos y este anuncio de su pronta desaparición no es de ahora, ni mucho menos por la pandemia sino de hace algunos años. En el 2018, dijeron que la empresa de transporte urbano, se encontraba “ahogada” en una crisis financiera, entre adeudos millonarios a socios, un parque vehicular en pésimas condiciones y, sobre todo, un “manoseo” de los recursos que ingresan para que funcione de forma adecuada. Si nos damos cuenta es lo misma protesta de hace unos días realizaron al menos unos 50 chóferes de diversas unidades de las rutas del Conejobus y es que en la manifestación que realizaron en la explanada del Parque Central de Tuxtla Gutiérrez, exigen a la empresa que se ponga al corriente con los pagos atrasados, debido a que ellos trabajan poniéndose en riesgo en medio de la situación que se vive por la pandemia del Covid-19 y necesitan llevar el ingreso a sus familias. La respuesta es que no hay dinero de parte de la empresa Sistema de Transportes Urbanos de Tuxtla S.A. de C.V y será difícil el pago para los trabajadores, por lo que Aquiles Espinoza García, titular de la Secretaría de Movilidad y Transporte del Estado de Chiapas, envió un documento donde menciona algunas medidas propuestas a los socios: Placas para prestar el servicio, vehículos nuevos y hasta rutas alternas de trabajo, son parte de la propuesta que tiene la Secretaría de Movilidad y Transporte del estado. Sin embargo, los 105 socios que protestaron por la falta de pago, recordaron a la secretaría que un porcentaje considerable de los concesionarios son personas de la tercera edad y, por lo tanto, población vulnerable para moverse en estos momentos de emergencia sanitaria. Tristemente la advertencia de desaparecer el Conejobus creado para mejorar el servicio cobró fuerza desde el 2019; desde ese año se advirtió que las unidades estaban en malas condiciones, sin embargo, al inicio, las autoridades en ese momento presumieron que los vehículos contarían con tecnología de punta y hasta usaría diésel, pero está en bancarrota. A finales del 2019, Espinosa García reveló que Chiapas enfrentaba un problema de “pirajate” superior a las 53 mil unidades, además de que confesó que el Conejobus desaparecería debido a que están en quiebra, que en los últimos años han invertido más de 280 millones de pesos y que costaría al gobierno de Chiapas otros 220 millones de pesos, dinero que no se invertirá. Hay que reconocer que al inicio, el Conejobus funcionó como un transporte seguro y hasta de calidad, debido a que las unidades estaban climatizadas, en buenas condiciones y contaba con descuentos para estudiantes o adultos mayores; sin embargo, conforme avanzaron los meses, el deterioro de los vehículos y hasta el mal servicio de los conductores fue evidente; incluso, el número de transporte disminuyo, ya habían denunciado que de las 90 unidades que eran originalmente del Conejobus, al mes de febrero circulaban 30, y para el mes de julio existen menos. Y lo peor que del adeudo a los socios,  no hay respuesta de la Secretaría de Movilidad y Transporte; recordemos que ellos reclaman a las autoridades hacendarias el pago de sie7e meses en este año (de enero a julio), con un acumulado de 21 millones 858 mil 951 pesos.

Lo que piden y exigen es que el Gobierno cubra el adeudo en el Conejobus, donde el 49 por ciento de las acciones las tienen los inconformes y el 51 por ciento está en manos del gobierno. Lo menos que pueden hacer las autoridades es resarcir los daños causados a los socios, pero también ofrecerles una opción para que no queden sin nada.

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