El salario mínimo en el país resulta insuficiente para cubrir el costo de una sola entrada mundialista
- Redacción
- 10 jun
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CDMX, (EFE).- El elevado costo de las entradas para la Copa del Mundo y la eliminación de las transmisiones de televisión abierta han desatado una ola de indignación entre la afición mexicana. A solo un día del silbatazo inicial, los seguidores locales denuncian que la justa deportiva se ha transformado en un evento "de lujo" con tarifas prohibitivas que marginan al ciudadano promedio, rompiendo con la tradición de accesibilidad popular que caracterizó a los mundiales de 1970 y 1986 celebrados en territorio nacional.

De acuerdo con la plataforma oficial de la FIFA, las localidades para partidos de la fase de grupos como el Uruguay-España en Guadalajara alcanzan los 7,000 dólares, mientras que el encuentro entre México y la República Checa se cotiza cerca de los 13,000 dólares. Este esquema financiero choca drásticamente con la realidad socioeconómica del país, donde el salario mínimo mensual apenas ronda los 9,000 pesos (unos 515 dólares), volviendo inviable la adquisición de un boleto para un trabajador común frente al poder adquisitivo de los turistas extranjeros.
Por su parte, el mercado secundario y las plataformas digitales de reventa ilegal han inflado los costos hasta un 200%sobre su valor original, incrementando además el riesgo de fraudes por la falta de fiabilidad en los sistemas de validación. El abogado especialista en derecho deportivo, Alexander Rojas, explicó que el uso de los denominados "precios dinámicos" y la asimetría cambiaria generan un fenómeno de desplazamiento del hincha local, quien se ve obligado a competir en desventaja frente a monedas más fuertes como el dólar o el euro.
La controversia ha escalado de igual forma hacia los derechos de transmisión en medios de comunicación, ya que por primera vez en la historia del país la señal televisiva de los partidos estará restringida a suscripciones de pago y plataformas de 'streaming'. Esta privatización del entretenimiento masivo ha dejado a millones de hogares sin la posibilidad de seguir los encuentros de manera gratuita, una medida corporativa que ha centralizado las críticas de los usuarios en redes sociales.
Finalmente, el debate sobre el encarecimiento de la Copa del Mundo se trasladó al terreno político. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ratificó su decisión de no asistir al partido de inauguración de este jueves entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca tras argumentar que se trata de un espectáculo al que, por cuestiones económicas, podrá acudir "muy poca gente". En un acto de protesta simbólica, la mandataria optó por donar su pase oficial a una joven de origen indígena y anunció que seguirá el debut del conjunto tricolor de forma comunitaria.








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