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En pandemia aumentó la muerte materna pero no por el virus del COVID-19


De las peores cifras registra México en muertes maternas y peor aun con la pandemia aumento, pero no fue precisamente por el virus, sino por una serie de factores que impidieron la atención oportuna y eficaz para esta población. Existen dos tipos de causas de este problema de salud pública: las directas y las indirectas; las primeras resultan de complicaciones de salud durante el embarazo, parto o puerperio, o de un tratamiento equivocado. Por lo menos el 75% de las muertes maternas son causadas por hemorragias graves, infecciones después del parto, hipertensión gestacional, complicaciones en el parto y los abortos peligrosos. Uno de los determinantes más importantes para la mortalidad materna es el embarazo adolescente; las pone en riesgo porque no han completado su desarrollo, están en una etapa previa a la reproductiva y no deberían tener un embarazo a tan corta edad. Y el segundo, que no fue el virus el causante del incremento de muertes maternas; las primeras son la reconversión y la saturación hospitalaria que obligaron a las mujeres embarazadas a atenderse tardíamente y a abandonar el control prenatal que permitiría evaluar los posibles riesgos durante la gestación. El tercer factor clave para dejar de atenderse en un hospital fue el miedo al contagio o a otro tipo de padecimientos inventados por las noticias falsas que circulan en internet. El embarazo es solo una etapa de la vida en la que debemos tener intervenciones para que se resuelva de manera adecuada. Realmente no es una enfermedad la que está matando sino la falta de intervenciones para prevenirla. En mayo de 2021 se definió a las mujeres embarazadas como grupo prioritario para el Plan Nacional de Vacunación debido al alto riesgo de complicaciones, hospitalizaciones y muerte a causa de COVID-19. También se determinó que toda mujer embarazada, mayor de 18 años y con más de 9 semanas de gestación, podría recibir la vacuna a partir de dicho mes. De acuerdo con un estudio multinacional prospectivo que incluyó a población mexicana, las mujeres embarazadas con diagnóstico de COVID-19 presentaron riesgos sustancialmente elevados de sufrir complicaciones severas en comparación con aquellas sin este diagnóstico. Entre dichas complicaciones destacó el ingreso a unidades de cuidado intensivo, preeclampsia-eclampsia, parto pretérmino e infecciones bacterianas, de tal manera que el riesgo de mortalidad materna fue 22 veces mayor en el grupo de mujeres con COVID-19. Aun cuando en los lineamientos se reconoce que la pandemia ha obligado a replantear la manera en la que los servicios de salud brindan atención y se señalaron medidas como el seguimiento remoto mediante el uso de tecnologías de la información, no debe ignorarse que el acceso a ellas no es una opción para todas las personas. De hecho, en el mismo lineamiento se reconoce que dadas las persistentes brechas de desigualdad en salud de la población mexicana existe la necesidad de intensificar esfuerzos para garantizar la continuidad y calidad de los servicios, pues estas brechas significan riesgos diferenciados para las mujeres en edad fértil y durante el proceso reproductivo. En México, de acuerdo con la Secretaría de Salud Federal, al 13 de junio de 2022 hubo 375 casos de decesos de mujeres embarazadas por COVID-19, y en los Informes Semanales de Muerte Materna se ha señalado ésta como la primera causa de defunción.

A dos años de pandemia, se requiere contar con datos públicos actualizados sobre los obstáculos para acceder a servicios de salud durante el embarazo, parto y puerperio, así como los relacionados con el impacto que la pandemia ha generado en las distintas poblaciones de mujeres que buscan atención obstétrica. En este sentido, es de gran relevancia el trabajo que se realiza desde las organizaciones de la sociedad civil, como el Observatorio Género y COVID-19 en México, para dar a conocer la situación que enfrentan las mujeres y personas gestantes, pues además de monitorear las violaciones a derechos humanos, llevan a cabo diversas acciones para llenar los vacíos del Estado y garantizar la salud materna.