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Entonces ¿qué se queden o que se vayan los migrantes?


El que las autoridades de migración frenen a las caravanas migrantes ¿está bien, sí o no?, pregunto porque hace apenas algunos meses, la sociedad mandaba mensajes a las autoridades de hacer algo referente a los migrantes que se encontraban principalmente en Tapachula, lugar donde prácticamente se habían instalado, incluso llegar a esa ciudad era desconcertante porque uno podía encontrarse solo migrantes. Por ello se hablaba también de una crisis económica, nulo crecimiento del turismo por la presencia de los migrantes. En lo mínimo se hablaba de no poder ir a pasear al parque centra de Tapachula porque es ahí donde algunos migrantes se mantenían, por lo que además creció la delincuencia. Como ya sabemos los migrantes se desesperaron, decidieron ya no esperar al gobierno con los tramites correspondientes y decidieron seguir sus pasos a Estados Unidos u otro estado en el que si tuvieran mejor ingreso, ya que Chiapas también es un estado pobre. Pero ahora vemos como los migrantes han sido perseguidos, e incluso violentados, hasta el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) pidió a la sociedad civil organizada se movilice ya pero para exigir al gobierno mexicano que pare la cacería de migrantes en ala frontera sur mexicana y que “da vergüenza da que un gobierno, que se dice progresista, se pliegue a la política exterior del gobierno norteamericano”. Eso fue lo que expresaron en una misiva. Ante lo que acontece en Chiapas estoy segura que hay dos posturas, las que están a favor y en contra; pero también en los que pedían auxilio y al ver la respuesta se arrepienten porque tienen humanidad ante todo. Pero independientemente de la humanidad, en realidad existen los derechos humanos, ¿pero dónde está?.

En el presente, la realidad mundial y nacional visibiliza la embestida de los derechos humanos (y los derechos fundamentales). Salvo los grados de violencia y crueldad de las violaciones a éstos, son realidades que se generalizan tanto en mundo del Sur como en el del Norte. Chiapas es uno de los ejemplos más representativos del drama de los derechos humanos, situada en las estadísticas nacionales como la entidad federativa con los mayores porcentajes de pobre y de desigualdad social. El déficit de los derechos a la educación gratuita, a la salud, al trabajo y a la seguridad social no se corresponde con un Estado que se asume constitucional democrático. En los ochenta el discurso político y social incorpora la semántica de los derechos humanos, discurso de abierta simulación para justificar lo injustificable, pero también para sostener a los movimientos sociales. Con todo se llega al siglo XXI, con un escenario social de precariedad social y un entorno de inseguridad, abuso de la violencia instituida, y privada, movilidad y migración rural y la simulación, en el ejercicio de gobierno local, de sujetarse a los principios de justicia social. ¿Qué le dice la Democracia constitucional a Chiapas? Poco o nada, sencillamente porque los derechos humanos y los derechos fundamentales son creaciones se sostienen en dicho orden, y ambos derechos no existen porque no existe dicho orden.

“La bendita y maldita migración”. “El hecho real es que los tenemos en casa, y no los queremos, y tampoco los quieren a dónde quieren llegar. Vienen como “manada” y ya no solos, se traen a la familia, y eso, sí, es un alivio para el Estado del país de origen que los expulsa, y un problema para el Estado del país por el que transita, y para el Estado del país al que llegan, aunque no lleguen todos. Se “trepan” o se “encaraman” a las leyes o disposiciones que los gobiernos o los derechos humanos disponen para que ejerzan su “libertad de tránsito”. Se sabe que un solo gobierno no resolverá el problema, pero tampoco ninguno quiere hacerlo, ni solo ni con los otros. ¡Qué se haga el espectáculo, que vengan los defensores, sea la ONU o las ONGs, y que también vengan o hablen quienes los detestan, y quienes detestan la violencia, pero tampoco la quieren combatir en casa, y que gane el que tenga más poder!”. Así las cosas, quieren y no quieren.

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