• CARLOS LUNA

Exhorta iglesia católica a creyentes a vacunarse contra Covid-19

Tuxtla.- A un año de que se presentara la pandemia por Covid-19, lo sectores vulnerables han sido los más golpeados, para ellos la vacuna representa una esperanza para dejar atrás este oscuro episodio de enfermedad y muerte, expuso Fabio Martínez Castilla, arzobispo de la Arquidiócesis de Tuxtla.



“La pandemia del Covid-19 nos sigue pegando muy fuerte a todos, especialmente a los más pobres y, como se ven las cosas, esta crisis aún tiene mucho camino por andar. Sin embargo, la posibilidad de algunas vacunas contra esta enfermedad, permite vislumbrar un dejo de esperanza ante tan oscura situación. Son varias vacunas, pero no olvidemos la vacuna de la Prevención en una nueva manera de vivir en casa y fuera de casa, vacuna de la que todos somos responsables”, agregó.

Dijo que, como ha sucedido a lo largo de tiempo que lleva esta situación, ahora surgen distintas opiniones en torno al tema de las vacunas. Muchas de esas opiniones que se vierten en las redes sociales no tienen fundamentos y sólo generan desinformación.


“La pandemia de las fake news también debe ser combatida recurriendo a fuentes confiables que ayuden a clarificar la realidad de las cosas y poder tomar una mejor decisión. Considero que es necesario hacer una pausa y reflexionar sobre la conveniente necesidad de vacunarse para contrarrestar, en lo posible, el COVID-19. Es preciso mirar con claridad cuál es su propósito y cuál es la relevancia ética que posee nuestra personal colaboración en la campaña de vacunación”, indicó.


En el mundo contemporáneo, aplicarse las vacunas clínicamente aceptadas por la comunidad científica internacional, colabora a proteger la salud personal y de nuestro prójimo, ayuda al cuidado de la creación; es una acción que custodia el auténtico bien común y promueve la verdadera cultura de la vida, basada en el respeto irrestricto a la dignidad de toda persona humana y a la justicia derivada de ella”.


Precisó que, en América Latina, algunos obispos han invitado a “promover a nivel doctrinal, ético y pastoral, que las personas acudan a la vacunación como un compromiso con el bien común, protegiendo la salud propia y la de los hermanos”. Otros obispos nos invitan a tomar estas consideraciones a la hora que se presente la oportunidad de vacunarse contra el coronavirus:


1. Nadie está obligado: Si bien es cierto que “ninguna persona puede ser sometida a un procedimiento médico, sin el propio consentimiento libre e informado”, hay que tomar en cuenta que “toda persona tiene el deber de cuidar la propia salud y la de los demás”, por ende “la búsqueda y promoción tanto del interés personal como del bien común compete a todos”.



2. Vacunarse es altamente recomendable. Son muchas las variantes de riesgo a la que todos estamos expuestos, por tanto, a la hora de decidir la acción más justa “la persona no puede eximirse de buscar siempre el mejor bien posible” en atención al principio de responsabilidad por el bien común. En este sentido “la vacunación es altamente recomendable, máxime para aquellos que, movidos por la fe en Jesucristo, promueven en toda circunstancia la dignidad de la persona y el cuidado de la casa-común, consideran la entera sociedad como la gran familia humana y luchan por favorecer a los más necesitados”.


3. Apelar a la conciencia cristiana. Pese a que en las actuales circunstancias se permite recurrir a vacunas desarrolladas “con líneas celulares procedentes de tejidos obtenidos de fetos abortados”, es de notar que por la grave emergencia sanitaria que mata a miles de personas y deja a millones de personas en pobreza a causa del desempleo es necesario prevenir un peligro mayor para la humanidad. Por ello el acto de vacunarse justifica “la licitud de este recurso” todo en pos de salvar millones de vidas; por supuesto lo ideal sería garantizar “posible el acceso a una vacuna éticamente menos reprochable”, en definitiva “su elección obligaría a la conciencia cristiana”.


El arzobispo exhortó a todos los fieles católicos, y a todos los hermanos y hermanas de buena voluntad, a empeñarnos en la prevención, como parte de nuestra vida diaria, con el fin de evitar sufrimiento innecesario y la eventual pérdida de la vida.