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Hay empleo pero miles de mexicanos no pueden comprar los alimentos básicos


Una de las peores cosas que nos puede pasar en esta pandemia es no poder adquirir la canasta básica. Y es que esa es la realidad, son pocos lo que pueden adquirir la canasta básica. En México, más de cuatro quintas partes de la población ocupada no cuenta con un trabajo digno, es decir, que con su salario puedan adquirir una canasta básica o que tengan acceso a seguridad social.

Prácticamente tenemos un año ya de la pandemia, sonde muchos perdieron su empleo y otro más jamás la perdieron pero su ingreso cayó y provocó que no tuvieran lo suficiente para comprar la canasta alimentaria. Entre el primer trimestre de 2020 y el mismo periodo de 2021, el número de personas que no pueden adquirir la canasta alimentaria aún teniendo un ingreso laboral aumentó en 3.8 puntos a nivel nacional y la situación fue aún peor en las entidades. El problema no es la falta de trabajo sino lo poco que nos pagan. Nuestro México, el salario mínimo está por debajo de la línea de pobreza. Así, quien gana el salario mínimo es, por definición, pobre. Una canasta de alimentos es el listado de consumibles que integran la alimentación básica con base en sus características y costos. Se trata de un enfoque que prioriza la hambruna, no la alimentación digna. Esto implica la aplicación de una metodología basada en el consumo de los estratos poblacionales en situación de pobreza, los cuales recurren constantemente a alimentos que cumplen con requerimientos energéticos, mas no nutricionales. Esta disminución de los ingresos en el hogar o la pérdida de empleos, a su vez, trae consigo más complicaciones, como el riesgo de perder la vivienda, el acceso a los servicios, o que las familias sean desalojadas por falta de pago. De las multipliques complicaciones. El Coneval también hizo un análisis sobre las intervenciones gubernamentales para ayudar a la población durante el periodo de pandemia. Sin embargo, la mayoría de programas ya existían, es decir, no se trata de acciones específicas para los problemas generados durante el confinamiento, el contagio, y la pérdida de empleos o incremento de pobreza laboral. Aunque el gobierno federal puso en marcha programas de transferencia monetaria, ningún programa tiene evidencia de realizar acciones vinculadas con mitigar el riesgo de la pérdida de activos familiares como estrategia para compensar la pérdida de ingresos, ni el riesgo de aumento en la inseguridad alimentaria. Para el Coneval el precio individual de la canasta básica asciende a 1 mil 165 pesos en el medio rural y 1 mil 633 para el medio urbano, lo que se encuentra dentro del cálculo de Picodi. Si aumentamos el costo de la canasta no alimentaria las líneas se disparan a 2 mil 87 en el medio rural y a 3 mil 208 en el urbano, es decir que los 3 mil 697 pesos a los que asciende el salario mínimo mensual alcanza para cubrir las necesidades de una sola persona.

El salario medio familiar debería alcanzar los 14 mil 786 pesos para cuatro personas. El círculo vicioso se inicia con la escasa capacidad del sistema para generar empleos formales con salario suficiente y seguridad social. Sin contar a estudiantes, pensionados y personas con impedimentos graves, México tiene una población de casi 75 millones de personas en edad y condiciones de trabajar, pero solo están ocupados 50 millones. Cada año hay un déficit de cerca de 700 mil empleos

En definitivo, los problemas en temas laborales vienen de que los salarios fueron frenados desde finales del siglo pasado, se permitió la subcontratación abusiva y el sindicalismo corrupto, lo que dejó a muchos trabajadores fuera de un sistema de salud.