• ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: Asimilando mi segundo embarazo

Tuxtla.- ¡Hola otra vez! Primero les quiero agradecer por seguirme leyendo, con todo y mis 27 años, mi toddler de casi año y medio, y ahora mi segundo embarazo, créanme que no se van a aburrir de leerme, porque todo es muy familiar pero a la vez muy diferente.

Ya que se calmaron un poco las emociones, les cuento que lo más sorpresivo de todo esto fue tener tanto tiempo de gestación, más del que me esperaba, y mi primera reacción fue de preocupación por no haber tomado ácido fólico ni vitaminas hasta el momento.


Además, de inmediato pensé en Elisa, en que no quiero que se sienta o sufra al sentir que deja de ser el centro de atención, porque le encanta serlo, poco a poco le hemos hablado de su hermana, de que está en la panza de mamá, y aunque nos escucha muy atenta, ahora le preguntamos y se hace la loca o se distrae con alguna otra cosa.


Quiero imaginar que es normal, pues sí está pequeña todavía; estamos hablando de que tendrá un año 10 meses cuando nazca su hermana, si Dios quiere, y está acostumbrada a ser la única, la consentida y la reina de la casa, así como de la casa de sus abuelas y abuelo.


Así que en primera instancia, esa fue mi reacción a la sorpresa: mucha alegría de verla ya tan grande y escuchar por primera vez su corazón, pero en cuanto salimos del consultorio me invadieron las preocupaciones, en cuanto a Elisa, en cuanto al espacio en la casa, a la situación económica, al seguro de gastos médicos... hasta me puse a pensar en cuando las dos entren a la universidad, para que dimensionen mi angustia.


Rodrigo me dijo que mis preocupaciones son totalmente normales, pero que vayamos resolviendo una a una, día a día, que me relaje y no me estrese de más antes de tiempo, pues con Elisa todo fue felicidad y este segundo embarazo también debo disfrutarlo, no es justo que solo me angustie porque la bebé siente todo eso, y ahí voy, disfrutando todo otra vez, con la ventaja de la experiencia y de saber qué esperar.


Sin embargo, cada embarazo es distinto: en este no he vomitado, por ejemplo, si he teñido agruras pero han sido menos, también me he sentido más cansada en él área del vientre, incluso, como no tiene ni dos años que me hicieron la cesárea, me dijeron que se considera un embarazo de riesgo, pero me tranquiliza que hasta ahorita todo vaya muy bien.


El sueño lo he tenido desde el primer embarazo... y ya no se me quitó, porque Elisa aún no duerme la noche completa, y ahora que anda “chipil” se despierta más en las madrugadas y me cuesta volverla a dormir, así que trato de lidiar con el sueño que me provocan ambas.


A mis cuatro meses, no he subido de peso: bien por mí, aunque me preocupa por la bebé, quiero que gane el peso adecuado y por eso estoy tratando de comer mejor, también me hice estudios de laboratorio y pronto sabré en qué condiciones me encuentro para recibirla.


Por encima de todo, sigue siendo increíble estar creando vida dentro de mi, por segunda vez, y aunque me siento más cansada por la alta demanda que representa Elisa, y a comparación del otro embarazo en el que me la pasé durmiendo ahora no puedo darme ese lujo, lo estoy disfrutando mucho, me gusta estar embarazada y ya lo extrañaba.


Otra ventaja es que ya tenemos casi todo: ropa, bañera, extractor, mamilas, silla, carriola, cuna, todo en muy buen estado... porque casi lo acabamos de usar, así que aplicaremos el reciclaje, aunque también hay cosas que obvio le compraremos especialmente a ella.


Amo tocar mi pancita y sentirla tan chiquita, ver cómo día a día irá creciendo, y recordar que dentro de mí está creciendo un nuevo ser, nos la pasamos preguntándonos cómo será, qué tanto se parecerá a Elisa, si serán igual de traviesas, y cómo se llevarán en un año o dos.


Ya la siento moverse, sobre todo en las mañanas y en las noches, estoy teniendo más antojos que la vez pasada, y por otro lado también me siento un poco culpable de que las cosas no son tan “emocionantes” como la primera vez, aunque creo que es normal. No es que no me emocionen, para nada, pero nada es igual a la primera vez, y de nuevo, cada embarazo es distinto.


¿Ya les dije cómo se va a llamar? Lo eligió su papá, era el otro nombre finalista la vez pasada, pero al final ganó el que yo propuse y ahora le tocaba a él. Así que aquí estamos, una familia en crecimiento, donde mamá, papá, Elisa y Mila ya esperamos con amor a nuestra quinta Beatle: a Renata.