• ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: Bebé al agua

Tuxtla.- Elisa tiene un año y le falta mucho por conocer. Ya fue a San Cristóbal, conoce la plaza, al fin fue al súper, pero todavía no va a la playa, y creemos que le va a encantar, porque lo más cerca que ha estado es su tina y la alberca, y es un pececito en el agua.



Este fin de semana aprovechamos la invitación de unos tíos para ir a nadar, fue su segunda albercada, la primera vez que la llevamos tenía sie7e meses y desde entonces no le ha hecho gesto feo al agua, incluso cuando la bañamos en la tina le encanta chapotear, siempre y cuando no esté muy fría.


Estos días las temperaturas han estado infernales, por lo que era justo y necesario refrescarnos un poquito, y a mi hija le encantó la idea: desde que llegamos empezó a decir “agua”, casi se quería meter con todo y pañal, apenas y se dejó poner el traje de baño y el bloqueador.


A su corta edad, a mi bebé le han regalado cuatro trajes de baño, y poco a poco los va luciendo, tan solo ayer se puso dos, le queda uno nuevo y otro que solo se ha puesto una vez... es una maravilla todo lo que le regalan, y aquí entre nos, un buen tip antes de que nazcan es no comprarles ropa: te regalan muchísima en el baby shower, cuando nacen, cuando cumplen años, cuando los vas a bautizar, y no falta el que te done la ropa que ya no le queda a sus hijos.

Aquí si vale la pena hacer un paréntesis, y es que los niños crecen tan rápido que no se ponen la ropa más de dos o tres veces, por lo que es necesario extender su vida útil e irla pasando a otras manos, lejos de ser una ofensa que Elisa use ropa de segunda mano, es bonito saber que piensan en ella, que la consienten y que también estoy fomentando en ella el estilo de vestir de segunda mano, una práctica muy ecológica y sustentable.


Volviendo al día de alberca, Elisa fue la más feliz: en mis brazos, en los de sus tías, incluso llegó un momento donde estaba tan relajada, que se durmió un ratito con esa sonrisa llena de paz, ella estaba en su momento zen y yo disfrutando con ella.


Cuando estaba recién nacida, odiaba que la pusiera al sol, lloraba mucho y no le gustaba, hoy le encantó la idea, y no paró de dar patadas y manotazos mientras les hacía caritas a todos... y todos maravillados, ¿quién no quisiera volver a ser un inocente y juguetón niño?


Lo importante es protegerlos del sol con un buen bloqueador, siempre apto para su edad y con factor de protector solar (FPS) mayor a 50, no exponerlos directamente por intervalos largos de tiempo, que les haga digestión la comida 30 minutos antes de meterse aunque no naden mucho y no dejarlos sin supervisión.


Creo que a la gente le ganó el espíritu vacacionista, porque en el súper ya no encontré flotadores de ningún tipo, espero que sea ya para la próxima y así tenga otra experiencia... antes una alberca me parecía tan de flojera, tan común, pero las primeras veces de Elisa son un deleite para mi, amo compartir todo con ella, ver sus reacciones ante lo nuevo y enseñarle lo que no conocía.

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