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  • ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: Casi 2.5 años de lactancia materna

La primera semana de agosto, siempre se dedica en todo el mundo a difundir, celebrar y apoyar la lactancia materna, un acto de amor puro, inigualable y único, esto no es solo un slogan o frase hecha, yo he podido comprobar que así es, y prueba de ello le sigo dando pecho a mis dos niñas.


Muchos de ustedes ya conocen la historia, de que las primeras dos semanas de lactancia con Elisa fueron las más difíciles, o al menos eso pensaba hasta que nació Renata, porque ser chichi a dos resultó más complicado de lo que pensaba, todavía recuerdo esos días y no puedo creer cómo puedo seguirlo haciendo.

Pero así fue… las primeras semanas no sabía nada de esto, no sabía cómo tener un buen agarre, tomaba avena para según yo tener más leche, dejé de consumir ciertos alimentos por ignorancia, caí en el uso de las pezoneras una vez y le di fórmula dos veces, mi mamá y mi suegra no dieron pecho, así que no tuve la experiencia cerca para guiarme.

Debido al mal agarre, esas primeras dos semanas fueron de mucho dolor, de dudar de mí misma, de llorar con cada toma, pero también de mucho aprendizaje, de acoplarnos una a la otra, de hacer sacrificios por amor y de buscar lo mejor para ella, hoy me doy cuenta que todo valió la pena, pues es una niña muy sana y en tiempos de celos por la hermana, sigue siendo el vínculo que nos une.

Con Renata, yo pensé que por tener experiencia sería súper fácil, pero no… aunque yo ya me las sabía de todas todas, ella no sabía agarrarse y también hubo mucho dolor, tuve heridas muy feas y aunado a eso le seguía dando pecho a Elisa… eso para mi era un aliviane, porque como ella sí sabía agarrarse, sentía alivio y me ayudaba a vaciar mis pechos, pero todo fue cambiando.

Una vez establecida la lactancia con las dos, me di cuenta que Elisa me estaba pidiendo más que la propia Renata, entonces empecé a bajar las tomas aunque sabía que era una regresión normal por el nacimiento de su hermana, luego, el primer mes Renata sólo quería estar pegada a mi, daba de gritos en los brazos de alguien más, y había días que solo estaba en pijama, dándole pecho a ambas, una después de la otra, y eso era todo lo que hacía.

Todo mundo ha opinado sobre mi lactancia… todo mundo me ha visto en ese momento tan vulnerable, muchos me han dicho que destete a la más grande para que no sufra, que acostumbre al biberón a la más chica, que ya le dé fórmula… y hasta ahora, en especial con este tema de la lactancia, he seguido mi propio instinto y ritmo, tratando de hacer lo que es mejor para mis hijas pero también para mi, porque tengo que estar bien como mamá para poder estar bien con ellas.

Elisa me pide pecho en la mañana o cuando regreso de trabajar, lo que hago es tratar de distraerla con otra cosa y ya si no funciona sí le doy un ratito, en las noches, para dormir si le doy diario, pero muy poquito tiempo, ya después me pide agua y le dice a su papá que la acaricie, o cuando está muy cansada ya no llega a eso, pero si es muy poco lo que ella toma, porque me rebasa la agitación, se me hace muy incómodo darle, siento que me juguetes o que toma muy distinto a Renata, por los dientes, por la edad, y aunque no le da el corazón para quitárselo de golpe, estoy tratando de forma respetuosa, aunque hay días que sé que me necesita y no se lo niego.


Hubo ocasiones en que me ponía muy mal, la agarraba y la alejaba de golpe o la espantaba para que no siguiera tomando, lo que menos quiero es traumarla o que asocie este momento, que ha sido nuestro momento especial desde que ella nació, con algo desagradable, y menos que piense que su hermana se lo está quitando o que el ciclo va a terminar por su culpa, en esas andamos, en el límite y aguantando lo más que puedo por ella.

Con Renata, como ya le establecieron horarios y en la guardería desayuna y come, ya solo hace dos tomas en la tarde y cuando despierta en las noches, ya no es mucho, pero me sigo extrayendo todas las madrugadas porque debo mandarle dos tomas a la guardería, lo bueno es que me permiten llevarle la lactancia indirecta para que sigamos así.

De cajón, en la guardería les dan fórmula, también pensé en aprovechar para comenzar lactancia mixta y así le den fórmula en la escuela y yo le dé pecho en casa, pero una parte de mí quiere seguir con la lactancia materna exclusiva (LME) y por eso estoy haciendo el esfuerzo en seguirme extrayendo, aunque implique aún menos tiempo para dormir y dar un esfuerzo extra.

Hasta ahora, con Renata sigo disfrutando la lactancia, con Elisa no por lo mismo de la agitación pero tampoco quiero quitárselo de golpe, sólo estoy tratando de llevar la fiesta en paz… como sea, mi plan es seguir con LME hasta que Renata cumpla un año, y de ahí comenzar el destete con las dos, poco a poco pero ya es un plazo que me puse.

Llevo casi dos años y medio lactando, uno de mis mayores logros personales y del que me siento muy orgullosa, pero también estoy cansada y debo conocer mis límites, así que mi mensaje sería: DEN LECHE MATERNA. Den pecho, extráiganse, den tándem, pero den, es el mejor regalo y protección para sus hijos, y como todo proceso tiene un fin, nada es para siempre, solo hay que escuchar al cuerpo y saber que la decisión de dejarla es solo de mamá y bebé.

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