• ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: Casi dos kilos de amor

Tuxtla.- Las semanas van pasando... ya casi llegamos a la numero 30, lo cual nos estaría dejando a solo 10 semanas de conocer a Renata... el tiempo se ha pasado volando durante este embarazo, cada día mi panza está más grande y mi impaciencia también, por conocer a mi segunda mejor amiga.



Esta semana fuimos a cita con el ginecólogo, nos dio la buena noticia de que está creciendo de acuerdo a lo esperado, de que mi prueba de glucosa salió bien y sin diabetes gestacional, y que según lo esperado, del 6 al 11 de enero estaríamos conociendo a nuestra segunda hija.


Lo malo, es que esta pichita también se enredó ya con su cordón... trae una circular, lo cual no es peligroso, solo podría conllevar un riesgo en el momento de dar a luz, y aunque es posible que sea natural, tendría que ser bajo vigilancia y es muy probable que termine en cesárea, así que seguimos apegados al plan de la cesárea.


Renata ya pesa un kilo 800 y cacho, y aunque esta vez estaba muy quieta y nos dio la espalda, logramos verla de perfil y está más cachetona... se parece mucho a Elisa a esa edad, y aunque la lógica nos dice que van a ser igualitos, Rodrigo cree que va a tener más rasgos míos.


Otra observación que me hizo es que sí sigo anémica, por lo que me mandó más suplementos, lo cierto es que estoy creando desde cero a una y le sigo dando pecho a la otra, y a veces no desayuno como debería... así que el reto es aplicarme más en ese sentido.

A Elisa ya la sentimos más pesada, aunque esta semana ha tenido menos apetito y se ha estado levantando más por las noches porque le está saliendo otra muela al parecer, así que ha sido una semana pesada y cansada, pero una menos para conocer a Renata.


En cuanto al destete, ha habido noches que el sueño me gana y lo deseo con todas mis fuerzas, por primera vez en estos 19 meses ininterrumpidos siento que ya es momento de terminar... aunque Elisa parece no pensar lo mismo, así que lo haremos de la manera más respetuosa que se pueda.


Estoy empezando por quitarle algunas tomas durante el día, la verdad es que no tiene un número específico porque pide a cada rato, pero durante toda esta semana hemos estado haciendo entre cuatro y cinco tomas al día, cuando me pide trato de distraerla con algún juego, o le ofrezco comer o tomar algo, siempre abrazándola, besándola y tratando de explicarle que en ese momento no puedo, y ha funcionado.


El chiste es ir quitando las tomas del día primero, porque las tomas nocturnas son las más complicadas, así que solo le doy muy temprano para que se quede dormida cuando yo me voy a trabajar, regresando, que es la toma con la que duerme su siesta, después de comer y antes de dormir, las de la noche sí son cada vez que despierta, que suelen ser entre dos y cuatro.


Lo ideal sería que se destete para cuando llegue Renata, pero si esto no ocurre, estaremos dándole la bienvenida a la lactancia en tándem, ya veremos cómo pintan las cosas, lo que menos quiero es quitárselo de manera brusca y que ella me resienta o piense que su hermana le va a quitar “su chichi”, pues es su vínculo conmigo, su seguridad y su apego.


Ya voy a conocer a mi segunda hija y me sigo sorprendiendo de mi cuerpo... de cómo en tan poco tiempo ya está de nuevo listo para traer a otro ser al mundo, de cómo ahora sin descansar lo que solía dormir en mi primer embarazo mi bebé se sigue formando como debe, de cómo por más cansada que esté, sigo teniendo pila para atender a Elisa, y de cómo ambas se siguen alimentando de lo que mi cuerpo produce.