• ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: En guerra declarada

Tuxtla.- Desde antes de que Elisa cumpliera dos años, ya venía dando señas de que sería una edad sumamente complicada, luego se atravesó su promoción de hija única a hermana mayor, y desde ahí todo se empezó a descarrilar… ahora estamos viviendo en carne viva, los terribles dos, más las regresiones por el nacimiento de su hermana.


Tiene un par de semanas, que Elisa vive en guerra declarada contra nosotros, sabemos que no lo hace a propósito o por molestar, sino que está confundida y resintiendo tantos cambios, que se está rebelando totalmente, y diario tenemos llantos, berrinches y desbordes emocionales que están a punto de costarnos nuestra salud mental.

Todo comienza en las mañanas, cuando desde las 6 aproximadamente, Eli empieza a pedir “chichita” -a la que últimamente le dice “ninina”, por las mismas regresiones que está teniendo-, y si en ese momento le estoy dando a su hermana, explota en gritos, llantos y patadas, que les juro que nos da miedo que los vecinos llamen al DIF, o piensen que la estamos maltratando.

Durante el día, cuando no estamos, se porta relativamente bien, aunque siempre hay quejas de que aventó, tiró o rompió algo, y eso ha incluido vasos, juguetes y hasta la tablet, sin contar que no le hace caso a nadie y su palabra favorita para todo es “no”.

Cuando llego del trabajo, ya me está esperando en la puerta, sale corriendo por su trapo y me vuelve a pedir pecho, le tengo que dar primero a ella, aunque en ese momento ya le toque a Reno, porque si no son los llantos incontrolables y los gritos, que se están volviendo nuestro pan de cada día.

También llora por todo: llora pidiendo agua, si se la doy llora porque ya no quiere, me la vuelvo a llevar y llora porque siempre sí la quiere… es muy cómico, pero a la vez me siento terrible de ver lo mal que la está pasando, según blogs y artículos de crianza que he leído, todo esto es porque su cerebro es como una licuadora donde convergen muchas cosas a la vez, y está confundida al no saber lo que está pasando.

No la culpo, llegó a la edad difícil de los dos años, nació su hermanita, dejó de ser la única bebé en casa, y ahora tiene que compartir a su mamá, a su papá y su chichita, por lo que se siente amenizada y confundida… también está empezando a experimentar emociones que no conoce, entonces cuando se enoja no sabe cómo reaccionar.

Aquí es donde nos toca a nosotros poner en práctica todo lo que en teoría parece tan obvio: cuando tu hijo empiece a llorar, es momento de empezar a respirar, para que ellos imiten tu calma y se les vaya aclarando el panorama. También dicen que no debes gritarles, porque dejas de ser su lugar seguro y empiezan a obedecer por miedo, o aprenden que ese es el límite, cuando mamá o papá gritan.

La literatura dice, que ante un desborde emocional debes guardar la calma, explicarles lo que está pasando o sonriendo, por qué no puede hacer lo que él o ella quiere, acompañarlo mientras llore y respetar si quiere contacto físico o no, cuando se calmen les puedes explicar la situación para que vayan identificando sus emociones.

Eso en teoría, porque obviamente el primer impulso cuando la niña se pone a dar de gritos a las 3 de la mañana es callarla, amenazarla o quererla castigar, pero nada de eso ha funcionado hasta el momento, así que ya estamos a dos de hacerle una limpia, o de poner en práctica estos consejos de la crianza respetuosa.

Cuando creces bajo otro modelo, en el que con una mirada sabías que decías obedecer o en el que tenías que hacer lo que te decían solo porque eran tus papás quienes lo ordenaban, tienes que ir cambiando el chip, y entender que esos niños y niñas son seres humanos y merecen respeto, acompañamiento y entender lo que pasa, son muy pequeños para saber cómo comportarse o qué se espera de ellos, y esta crianza respetuosa parece ser la clave para criar una nueva generación de personas independientes, afectivamente responsables y libres, que no busquen la aprobación externa ni repitan antiguos patrones de conducta.

Pero les repito, todo esto suena muy bien en la teoría, lo difícil es recordar a la hora del berrinche que aquí el adulto eres tú, que el que sabe controlar sus emociones eres tu… y es ahí donde te das cuenta que quizá eso te está fallando, y que tienes que cambiar el chip primero como persona, y después como papá/mamá.

En nuestro caso, preferimos calmar a Elisa de inmediato porque tenemos a Reno, y si Elisa sigue berreando la despierta y también llora, la pobre no tiene la culpa de los desbordes de su hermana pero le tocó ser la menor y compartir esta etapa de edades… con el paso de los días, ya solo respiramos muy profundo y esperamos que poco a poco Eli vaya entendiendo, y esta etapa vaya pasando… porque dicen que los segundos hijos, vienen más tremendos.