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  • ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: La hora de la siesta

Tuxtla.- Cuando Elisa nació, me sentí muy bendecida y agradecida porque dormía bastante bien, el primer mes prácticamente dormía todo el día, haciendo sus pausas para tomar lechita, realmente no ha sido una bebé molestosa en ese aspecto, yo me esperaba sufrirle más.



Eso sí, tenían razón al decirme que antes de que naciera, aprovechara a dormir todo lo que quisiera... y créanme que nunca he dormido tanto, y nunca lo he disfrutado tanto, como el mes previo a su nacimiento, cuando me fui de incapacidad y no tenía preocupación alguna.


Los primeros meses, una vez que ya establecimos nuestra lactancia, incluso había periodos en los que dormía hasta seis horas de corrido, como estaba bien de peso no era necesario despertarla para comer, y yo aprovechaba para descansar un ratito... incluso hubo un día que se echó ocho horas seguidas, y créanme que se lo agradecí mucho.


Después de los seis meses, cuando yo ya me había acostumbrado a su ritmo u horario, de pronto empezó a cambiar, y a dormir cada vez menos durante el día, lo que se acentuaba más cuando iba a atravesar algún salto o a asomarse los dientes.


Esto de los saltos mentales o del desarrollo, significa que están a punto de adquirir nuevas habilidades, o más bien lo están haciendo (sentarse, girar, sonreír, saludar, gatear, todo lo que implica un logro en su desarrollo), y esto los hace cambiar su comportamiento, ya sea al comer, dormir o comportarse.


Con Elisa era muy notorio, además, atravesamos los llamados brotes de crecimiento, que se presentan cuando el bebé necesita más leche para poder desarrollarse y por ello tiene que pasar algunos días pegándose a cada rato al pecho para estimular la producción, en esos días no entiendes qué pasa y dudas de ti, porque los senos se pones flácidos y pareciera que ya no tienes leche, cuando por el contrario, el cuerpo se está preparando para producir más.


Obviamente nada de esto parece lógico, y si no estuviera en varias tribus de mamás en Facebook o siguiera a especialistas en estos temas, nunca me hubieran enterado, pero realmente es mágico lo que el cuerpo es capaz de hacer y las señales que nos mandan nuestros hijos.


Como a los 8/9 meses, Elisa dejó de hacer tantas siestas en el día, con trabajo y hacía una, todo el día quería estar jugando y entretenida, lo que era complicado porque aún no gateaba ni se paraba, por no decir cansado... teníamos que entretenerla para cansarla de algún modo y que en la noche pudiera dormir.


Hasta hoy en día, Elisa se levanta una o dos veces para tomar pecho, y hace una siesta larga o dos cortitas... por lo regular se duerme a mediodía, después de desayunar, y otra vez como a las 5 o 6, después de comer... cuando es así se duerme entre 9 y 10, y es muy puntual para levantarse a las 8 de la mañana, si no es que antes.


Los días que solo hace una siesta temprano, la aguantamos lo más que se puede para bañarla como a las 7, darle de cenar y alrededor de las 8 de la noche o antes ya está dormida, esa es su rutina, ella solita la ha ido trazando.


Nunca hice un plan o un esfuerzo por crearle un horario... decidí respetar sus tiempos y necesidades, el pecho era cada dos o tres horas, después de eso se dormía, y leí por ahí que los niños agarran su ritmo solos, los primeros tres meses son para ellos adaptarse al mundo fuera del vientre y no están listos para seguir un orden, y me funcionó, porque descansaba y comía bien.


Yo creo que por ende, todo se fue dando, iba repitiendo ciertos patrones y aunque yo no le pusiera horarios para hacer las cosas, más o menos seguía una misma rutina a diario, claro que esta iba cambiando por etapas, pero su rutina se la fue creando ella.


Ahora que tiene más de un año (13 meses para ser exactos), ya sé que no puedo dejarla dormir la siesta a las 7 de la noche porque nos esperaría una larga noche de inquietud, o que no puedo volverla a dormir después de las 8, porque no lo hará, además, ya sé que desayuna entre 9 y 10, come a las 2:30 y cena entre 7 y 8, aunque claro que es un horario flexible y cambia si algún día tenemos que hacer alguna actividad fuera de lo normal.


En resumen, nunca he sabido lo que es una noche en vela porque la niña llore o no se pueda dormir, fuera de que se despierte una o dos veces por su chichi y que tiene mucho que no duermo más de cuatro horas seguidas, su sueño no me quita el sueño.

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