top of page
  • ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: La moda circular

Tuxtla.- En este espacio les hablo de todo, la mayor parte del tiempo hablo de mis hijas, pero también podemos tocar temas como estilo de vida, salud, crianza y muchos más, todos los que voy viviendo en el día a día y pienso que se una u otra forma se relacionan con la maternidad; ahorita que estamos en una época de muchos gastos y consumo, les quiero hablar de la moda circular y cómo la uso con mis hijas.


El término se refiere a utilizar prendas de ropa y luego venderlas para que alguien más les dé una segunda vida: palabras más, palabras menos, es la ropa de segunda mano, que hace algunos años era algo mal visto, y hoy en día es una alternativa muy de moda y una opción más económica ante el alza de los precios de casi todo.

Mis hijas se llevan apenas un año y 10 meses de edad, ahorita son prácticamente de la misma talla, y Renata fue una bebé mucho más grande de lo que fue Elisa, por eso ya se usó prácticamente toda la ropa que su hermana le fue dejando, y actualmente hasta se prestan cosas, espero que toda la vida puedan hacer eso y se compartan las cosas.

Una de sus ventajas, es que ayuda un chorro a la economía de la casa, si tienes hijos pequeños debes saber muy bien que esos pequeños pedacitos de tela son muy caros, hay prendas muy monas pero te cuestan arriba de 500 pesos y los zapatos ni se diga, todo para que la usen un par de meses, si bien te va, ya que crecen tan rápido que en poco tiempo les deja de quedar y prácticamente las dejan nuevas, esto significó una gran ventaja para mis hijas, porque lo que fue dejando Elisa lo está usando Renata, dándole una segunda vida.

Sin embargo, desde Eli ya hacíamos esta práctica, pues una prima nos regaló un montón de ropa que, precisamente, también sus hijas utilizaron solo un par de veces y la dejaron intacta, estamos hablando de que le están dando no solo una segunda, ni una tercera, sino hasta una cuarta vida, y nadie lo ve mal, porque de hecho lejos de tener algo de malo, es una muy buena práctica.

Dejando de lado el tema económico, está la parte ecológica, y es que la industria de la ropa gasta muchísimos recursos para producir y además, miles de prendas terminan en tiraderos o quemaderos a cielo abierto, por eso hay que sacarles el máximo jugo y usarlas lo más que se pueda, para que “valga la pena” lo que se invirtió en su elaboración.


Otro aspecto bien padre es el factor sentimental: a mí me encanta ponerle a Reno la misma ropa que fue de su hermana, tomarle fotos y hacer el comparativo de cómo se le veía a cada una, como Eli es flaquita y Reno bien grandota, hay muchas cosas suyas que su hermana usó a menor edad; incluso, hace poco encontré mi ropón de bautizo, ¡de hace 30 años! Y por supuesto estaba intacto, solo lo use una vez y me lo hizo mi abuela, ese fue el que usó Reno en su bautizo y fue mágico verla usar algo que fue mío, en una ocasión tan especial, y hecho por las manos de su bisabuela, sin saber en su momento qué tanto trascendería su creación.

Como no está en los planes tener otro bebé, y no sabemos de alguien en la familia que vaya a tener bebés pronto, la ropa que ahora está dejando Renata la he estado regalando casi toda, a niños del hospital pediátrico o alguna otra campaña que así lo requiera, ayudando así a quienes más lo necesitan, depurando espacio en el closet y alargando la vida útil de estas prendas, es un ciclo completo de apoyo, reciclaje y ahorro, se siente bien padre ser parte de este movimiento, incluso algunas prendas de las niñas que se me hacen muy bonitas las he vendido en un grupo de segunda mano, donde también les he comprado cosas súper bonitas, a precios muy accesibles, haciendo que las prendas circulen y sigan luciendo; hasta yo lo he hecho con mi ropa y lo amo, incluso no he tenido que gastar porque he hecho trueque con mis prendas, renovando mi closet y poniendo mi granito de arena a la economía, la ecología y la moda.

bottom of page