• ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: Los cinco meses de Renata

Tuxtla.- En este espacio, me he dedicado a hablar de mi maternidad en general, de cómo es ser mamá de dos, antes de Renata solo les hablaba de Elisa, y hasta hoy en día, ella sigue acaparando la mayor parte de la atención… pero lo cierto es que también Reno tiene su magia, y hoy les voy a hablar de ella.


Esta semana, Renata cumple cinco meses, mismos que se me han pasado volando a comparación de con mi primera hija, el primer mes con Reno fue muy difícil porque se la pasaba pegada al pecho y lloraba mucho, pero ahora está llegando a su mejor etapa hasta el momento.

Renata es pura risa, es una niña muy risueña que enseña las encías a quien le hable, tiene también unos ojos muy expresivos, que se iluminan y se agrandan asombrados ante nuestras voces, ante el movimiento de la cortina o las imágenes de la tele.

Desde hace como un mes ya comenzó a balbucear, también le encanta ronronear como gatito cuando juega con su saliva, es algo muy chistoso y es su manera de comunicarse, aunque también hace otros sonidos que acompaña frunciendo el ceño o riéndose como solo ella sabe hacerlo.

Cuando le hablamos su papá o yo, así como sus tías o abuelas, se retuerce como si se chiveara, se pone a mover las piernas y brazos y hace esa sonrisa que me hipnotiza, que en los días más oscuros me levanta y que no puedo dejar de ver, podría pasar todo el día haciéndolo y no me aburriría.

También le encanta estar boca abajo, ya hasta se arrastra para alcanzar la sonaja o su muñeca, por lo que pensamos que va a gatear pronto, la vemos bastante activa y adelantada para su edad, aunque la verdad teníamos miedo de que la vara con Elisa le quedara muy alta, pero no está siendo así.

Es una bebé gigante, es nuestra gorda preciosa, ya casi pesa los sie7e kilos y está usando ropa talla seis meses o más, hay cosas que Elisa usó siendo más grande, que ahora ya se pone Renata y hasta le está quedando chica, solo de pañal ya es talla 4 y Elisa es talla 5, para que se den una idea.

La relación entre las dos también es muy bonita, Elisa todo el tiempo la besa, la busca, le agarra la mano y quiere estar con ella, dice que es suya y no le gusta que nadie más la abrace. Renata por su parte la busca mucho, oye su voz y se ríe, se ve que disfruta su presencia y que las dos se quieren mucho, y a mi me derriten el corazón y me llenan el alma.

A Renata estoy tratando de disfrutarla muchísimo así de bebé, porque crece rapidísimo y estoy casi segura que será mi última hija, abrazarla me da una satisfacción incomparable, besar sus cachetes, acariciar su cabecita con poquito pelo, y ver esos ojos que les juro que me cautivan.

Ya falta un mes para que comience con la alimentación complementaria, ya se sostiene unos segundos sentada, en un abrir y cerrar de ojos pasó de ser una bebecita indefensa a ser mi gorda preciosa bebesota, que entre risas y balbuceos nos está mostrando el ángel que tiene, y se está ganando su lugar en nuestra familia y en nuestro corazón. No puedo creer lo afortunada y bendecida que soy de tener a estas dos muñecas como hijas, y el pasado día de las madres corroboré que quizá no merezco que me hayan elegido para ser su mamá: son más de lo que pude hacer soñado.

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