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  • ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: Niña en engorda

Tuxtla.- Esta semana, a Elisa le tocó cita con el pediatra por su año y medio de vida, desde que cumplió un año no la llevábamos y ya era justa y necesaria una revisión, lo que llaman “control del niño sano”, que sirve para detectar cualquier anomalía durante su desarrollo.



Para empezar, que se dejara revisar fue un show, el propio pediatra nos advirtió que desde los ocho meses hasta los dos años más o menos, los niños lloran en consulta porque ya se dan color de a qué van, aunque no les hagan nada.


Al principio lo saludó, hasta ahí todo bien, se fue a jugar al área de pelotas mientas nos poníamos al día con el doctor, y cuando le tocó que la revisaran, empezó a dar de gritos, como si le fueran a hacer algo, quizá porque asocia los consultorios con las vacunas, y últimamente le han tocado algunas.


Entre muchos gritos, la lograron pesar y medir, parecía un acto exorcista... luego le revisaron la cabeza y oídos, todo se veía normal y el carnet está casi al día, solo nos falta un refuerzo de hepatitis A, las dos dosis contra la meningitis -que no se aplican en el sector público- y la de la influenza en esta temporada.


Lo que nos sacó de onda fue que está baja de peso... en vez de subir, bajó, y eso que come bastante bien y durante todo el día, por lo que nos mandó a darle vitaminas y suplementos por dos meses, además de prácticamente ponerla en engorda, para ver si se recupera.


De talla sí está bien, por eso el médico nos dijo que estamos a tiempo de corregir esta deficiencia y que no tenga complicaciones, pues a largo plazo, un bajo peso conlleva no aumentar de talla, y luego que el cerebro no se desarrolle como debería.


De inmediato, mil cosas pasaron por mi mente, pensando en los peores escenarios posibles, la neta me siento preocupada e incluso culpable, pues aunque siempre me preocupo porque coma a sus horas y balanceado, limitando lo más que puedo su ingesta de comida chatarra, no ha sido suficiente para que suba correctamente de peso.


Lo bueno es que no se ha enfermado y se ve normal, se ve bien, por eso el doctor no está tan preocupado de que haya algo grave, esperemos que en dos meses se recupere, y si sigue baja, le van a mandar a hacer estudios de sangre... esperemos que no sea necesario.


Aún así, me siento bien bajoneada y sacada de onda, aunque yo la veía súper bien y presumía de lo bien que come, ahora la veo tomando su suplemento y me da ternura, la veo más delgada y me siento culpable... siento que no estoy haciendo lo suficiente como mamá.


Así ha estado nuestro fin de semana... otra novedad es que ya le lavo los dientes con pasta, las normas han cambiado y lo bueno de ir con un pediatra actualizado es que también él cambia con ellas, se recomienda que desde el primer diente se les cepille con pasta que tenga flúor, entre 1000 y 1500 ppm (lo indica la cajita de la pasta), primero con el tamaño de la mitad de un grano de arroz, conforme salgan más dientes usar la cantidad de un grano entero, y así progresivamente.


Elisa ya tiene los ocho dientes, cuatro arriba y cuatro abajo, además de tres muelas y otra que está por brotarle en la encía inferior derecha, cuando se las vi entendí por qué había estado tan molesta y hasta con fiebre un día, pero me quiero preparar porque lo más difícil, dicen, es la salida de los colmillos.


Así que les estaremos informando... esperemos que todo salga bien con Elisa y estos dos meses suba el peso que requiere, mientras tanto, su hermana sigue creciendo y moviéndose todo el día, aunque yo como mamá de las dos me he sentido súper cansada y hay días que no sé cómo le voy a hacer cuando nazca la otra. Gajes de la maternidad, supongo.


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