• ALEJANDRA OROZCO

La aventura de ser mamá: Querida lactancia…

Tuxtla.- Querida lactancia:

Creo que eres la relación más tóxica que he tenido… y ve que tengo una que otra historia, que para qué te cuento. Llevamos ya dos años y un mes en esto, y aunque muchas veces he querido terminar contigo, simplemente no me atrevo, y aquí seguimos.


Cuando comenzamos, honestamente no pensé que llegaríamos tan lejos… primero pensé que no nos íbamos a adaptar, luego te fui conociendo, le eché ganas y en tres meses nuestra relación se consolidó… luego quise ponerle una fecha de fin a esto, pero es que no pude porque veo cuánto bien le hacías a Elisa.

Así pasó un año y yo me sentía tan orgullosa de haber superado todos y cada uno de nuestros obstáculos… ya se me hacía esto algo tan cotidiano, que se me hizo fácil seguir así, todos felices y siendo capaz de calmar cualquier llanto y curar cualquier dolor solo con sacarme la poderosísima chichi.

Poco después, Renata apareció en el mapa. Parecía el momento exacto para sacarte de la jugada, para que nos diéramos un tiempo en lo que teníamos que retomar nuestra relación por el bien de la segunda niña… pero tampoco pude, porque veía a Elisa tan chiquita, y sabía que íbamos a necesitarte más que nunca para enfrentar el cambio que se avecinaba.

Incluso, pensé que podías hacerle daño a Reno, por lo que quise cortar lazos contigo, pero una vez más no pude, una parte de mi no quería y la otra empezó a investigar, a preguntar, y supe que no pasaba nada si seguía contigo, que no le harías daño a la nueva bebé, y que el lazo con Elisa permanecería intacto.

He de confesarte que nunca me pasó por la mente una relación de tres, un triángulo amoroso, nunca pensé formar parte de uno y eventualmente sucedió: en el momento en que nació Renata, tuve que compartir la chichi, o más bien repartirla entre mis dos hijas, la que la necesitaba por hambre, y la que la necesitaba para no sentirse excluida.

Y así llevamos ya más de dos años en esto, y los que nos faltan… al menos un periodo igual de tiempo hasta que Renata ya no te necesite más, no sé si en ese instante Elisa ya no forme parte de esto o aún siga necia pidiendo su “chichita”, quizá sea Renata la que la pida, o entre las dos decidan dejarlo y la relación acabe antes de lo planeado, aún no lo sé, pero sí sé que, nos guste o no, todavía debemos llevar una relación cordial por bastante tiempo… debemos comportarnos, por las niñas.

Eres maravillosa. Cuando veo lo sanas que están mis niñas, lo grandota que está Elisa, lo gorda que está Renata, lo fácil que es alimentarlas, lo mucho que disfrutan ese momento conmigo, cómo me buscan y me necesitan, lo unidas que estamos cuando están pegadas a mi pecho, lo poderosa que me siento al saber que mi cuerpo las está alimentando y reconfortando.

Pero también te odio: no te soporto cuando estoy cansada y me despiertan más de tres veces en la noche, cuando estoy acalorada y Elisa solo quiere chichi para calmarse, cuando me arden los pezones por tanto darle pecho a una y otra, cuando me muero de sueño pero todavía me tengo que extraer leche, cuando tengo que ausentarme por trabajo y tengo que ponerme a ordeñar como vaca para dejar suficiente leche.

Sé que Renata todavía te necesita para sobrevivir, sé que Eli no, pero que sin ti estaría más rebelde, más triste y se sentiría más desplazada, que tal vez mi vínculo con ella sería nulo. Tengo mucho que agradecerte, pero muchas veces me dan ganas de tirar la toalla, terminar contigo y nunca saber nada más de ti, o simplemente que nos demos un tiempo para poder estar sola.

Sé que no tengo alternativa, que eres una parte importante en nuestras vidas y que te quedarás para largo con nosotros. Estoy muy agradecida contigo, a veces me nubla mi egoísmo y sé que no eres tú, que soy yo, pero también sabes que por mis hijas daría todo, y voy a seguir contigo el tiempo que ellas te necesiten.


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