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La impunidad parece no tener fin en México


La corrupción, desigualdad e impunidad son tres de los grandes problemas a los que se ha enfrentado México en las últimas décadas, y que lamentablemente se encuentran correlacionados. Pero qué implica que exista impunidad, como la podemos definir, cuáles son las consecuencias sociales y lo más importante, como la podemos disminuir. En primera instancia, debemos de entender que la impunidad se trata de un fenómeno social de carácter multidimensional y multifactorial, el cual involucra la omisión por parte de la autoridad para resolver conflictos y evadir el castigo de crímenes que afectan a una comunidad. La impunidad se conforma de tres elementos: “El primero es que existe una conducta que debe ser sujeta de castigo. El segundo es que el Estado reconoce o tipifica esa actitud como ilegal en su normatividad y que es sujeta de una pena y de una reparación del daño. Por último, la impunidad hace referencia a un acto de injusticia porque la persona o grupo de personas que cometieron el delito no fueron sancionadas o las víctimas no tuvieron el derecho a la reparación del daño”. De esta forma, tendríamos que pensar qué condiciones permanecen para que la impunidad continúe incrementándose en un país. Una primera condición es la falta de confianza en el Estado y sus instituciones de seguridad por parte de la ciudadanía, entendiéndose que la conformación del Estado moderno se dio como un acuerdo para proteger la propiedad y los intereses de una sociedad. Sin embargo, este sentido de protección que otorga el Estado se ha ido desmoronando en los últimos años. Por poner algunos ejemplos: solo el 50% de los mexicanos confían en el desempeño de las policías; más del 66% de la población mexicana se siente insegura. La omisión por parte de las autoridades para perseguir delitos y castigar a culpables, también propicia que la impunidad se siga arraigando en México. Ni el poder ejecutivo, legislativo y judicial han propiciado mecanismos para reducir la impunidad. Un buen ejemplo para disminuir la impunidad, consistiría en la reducción paulatina de la cifra negra de los delitos y el incremento en las denuncias y sentencias condenatorias, pero observamos que esto no ha ocurrido, ya que, en los últimos 10 años, el promedio de delitos se ha incrementado y se ha mantenido en un 93% el porcentaje de cifra negra de acuerdo al INEGI. La impunidad también se refuerza a través de la indolencia de las autoridades, las cuales evaden sus responsabilidades como garantes de la seguridad y justicia y en ocasiones, prefieren fomentar la corrupción y la protección de delincuentes, tal y como declaró el presidente al señalar: “cuidamos a los integrantes de las bandas, ya que son seres humanos”. Este tipo de mensajes solo quebrantan el Estado de derecho, e incentivan la delincuencia, ya que se manda el mensaje de que las personas puedan delinquir sin ningún temor a ser enjuiciado. Es más probable que se presente impunidad conforme aumenta el nivel de corrupción dentro de un Estado, ya que ésta brinda condiciones de “facilidad” para violar la ley. Una segunda consecuencia de no combatir la impunidad tiene que ver con el incremento en el malestar social, el cual puede reflejarse en acciones legales y no legales por parte de personas que intentan salvaguardar su integridad física y sus bienes materiales. Otra de las acciones que se han incrementado debido a la indolencia de las autoridades y la falta de castigo de actos delictivos son los linchamientos. Causa en Común, ha dado seguimiento a este tipo de atrocidades y ha contabilizado de enero a abril al menos 82 intentos de linchamiento y 9 asesinatos a través de linchamiento en México, lo cual constituye una de las expresiones más graves en materia de impunidad.

Por ningún motivo debemos de justificar las acciones que toman la ciudadanía en donde se está confundiendo la justicia con la venganza, pero somos conscientes que este tipo de actos, son reflejo de la desesperación de las personas causada por la falta de confianza en un sistema que continuamente propicia la impunidad y abandona a las víctimas de la violencia. Como sociedad, tenemos la tarea de continuar exigiendo que se garantice la impartición de justicia, que se fortalezcan las instituciones, que se multipliquen los canales de denuncia y que se promuevan los mecanismos de reparación del daño para todas las víctimas de la violencia. El problema de impunidad es un tema que debemos de seguir discutiendo a fin de conocer los alcances y repercusiones que deja en nuestro país.