• AFP

La lengua materna también tiene su día


Como casi todo, la lengua materna también tiene su día y ayer se conmemoro el día internacional de la lengua materna. La lengua materna es la que se adquiere en la infancia mediante la interacción con adultos del entorno. Su aprendizaje y el desarrollo de la facultad del lenguaje verbal consisten en un mismo y único proceso. La lengua materna recibe este nombre porque es transmitida, principalmente, por las madres hacia sus hijas, hijos e hijes, como resultado de que, histórica y culturalmente, a las mujeres se les atribuyen las tareas de crianza. Al ser esta la primera lengua, nativa y adquirida de forma natural, es la que cada persona conoce mejor. Las lenguas indígenas y la Lengua de Señas Mexicana son reconocidas en la normativa como lenguas nacionales junto con el español; sin embargo, quienes las usan/hablan tienen dificultad para acceder a la información y a la exigibilidad de derechos como educación, trabajo, salud, acceso a la justicia, movilidad, cultura, vida libre de violencia, entre otros. La primera lengua que se aprende desempeña una función vital en el desarrollo, pues permite comprender el entorno, favorece la comunicación y cohesión, y forma parte del patrimonio cultural e identidad de las personas. Las lenguas y los idiomas no sólo están constituidos por aspectos lingüísticos, sino también históricos, sociales, culturales, económicos, intelectuales y psíquicos. Sin embargo, no todas son tratadas de la misma manera, y aquellas consideradas minoritarias son frecuentemente desplazadas por las mayoritarias o predominantes. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), al menos el 43 por ciento de las 6 mil lenguas que, se estima, se hablan en el mundo están en peligro de extinción. En México las lenguas indígenas y la Lengua de Señas son consideradas como minoritarias por el número reducido de hablantes en relación con el español. Según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), nuestro país cuenta con 68 lenguas indígenas y se hablan 364 de sus variantes. Todas ellas derivan de 11 familias lingüísticas (Álgica, Yuto-azteca, Cochimí-yumana, Cmiique iitom, Oto-mangue, Maya, Totonaco-tepehua, P’urhépecha, Mixe-zoque, Chontal de Oaxaca y Umbeyajts). Las lenguas indígenas y la Lengua de Señas Mexicana (LSM) son reconocidas en la normativa como lenguas nacionales junto con el español; sin embargo, quienes las usan/hablan tienen dificultad para acceder a la información y a la exigibilidad de derechos como educación, trabajo, salud, acceso a la justicia, movilidad, cultura, vida libre de violencia, entre otros. Esta desigualdad se agrava cuando se entrecruzan características como la edad, género y otras. Debido a todo lo anterior, es necesario adoptar medidas para que todas las personas hablantes de lenguas minoritarias participen de forma efectiva en la vida cultural, religiosa, social, económica y pública, y sean reconocidas como sujetas de derechos y de cambio de su entorno. Algunas de estas acciones son garantizar la educación en lengua materna y/o bilingüe, preservar los derechos lingüísticos de colectivos desplazados de su territorio histórico, garantizar que los servicios de interpretación sean de calidad, generar espacios de participación para personas usuarias de lenguas minoritarias para conocer las problemáticas que enfrentan, e involucrarlas en el diseño de estrategias y políticas públicas que promuevan su inclusión.

El principio de igualdad y no discriminación es de suma importancia, pues parte de la diversidad para protegerla y, al mismo tiempo, evitar que sea motivo de distinción en el acceso pleno a las libertades fundamentales y los derechos. La diversidad lingüística es parte de la diversidad cultural, y es una vía para hacer efectiva la inclusión de todas las personas.

Entradas Recientes

Ver todo