• AFP

La violencia, como un acto común en la humanidad


La verdad que vivimos en un mundo cruel, lleno de violencia, muertes, bandalismo, odio, corrupción, donde incluso los niños que deberían estudiar y jugar ahora buscan trabajo o los obligan a trabajar para poder comer. La verdad que como humanidad estamos haciendo nada para disminuir estas cifras de violencia. ¿Por qué somos insensibles ante hechos tan atroces? Ha sido una pregunta que ha rondado por mi cabeza durante las últimas semanas y que, adelanto, aún intento darle una explicación. Es inadmisible que aparezca el cadáver de un bebé en un bote de basura y que éste haya sido exhumado clandestinamente con el fin de utilizar su cuerpo para ingresar drogas a un centro penitenciario. Que hayan sido asesinados tres periodistas en tan solo las primeras semanas del 2022 y que a pesar de haber pedido ayuda al mismo presidente en cadena nacional, como lo es el caso Lourdes Maldonado, no se le hubiera dado la importancia debida. A diario ocurren feminicidios y crímenes de odio en contra de la comunidad LGBTQ+ como el de Tania y Nohemy, a quienes las encontraron desmembradas y abandonadas en bolsas de basura en una carretera en Juárez, Chihuahua, y nadie hace nada.En este contexto es necesario cuestionarnos como sociedad cómo es que hemos llegado a un nivel de insensibilidad en donde parecería que no existe cifra o tragedia que nos duela lo suficiente para tener empatía con las miles de víctimas cuyos nombres y denuncias se acumulan en carpetas de investigación sin resolución y que solo se empolvan en los archivos de concentración de las instituciones de impartición de justicia. Es indispensable contar con aproximaciones sociológicas y antropológicas que nos permitan comprender cómo es que la sociedad mexicana ha normalizado la violencia. Acá algunas pistas para entender qué nos ha llevado como sociedad el asumir una actitud de indiferencia y/o de negación ante las atrocidades que acontecen en nuestro país. La primera de ellas es la minimización de las violencias por parte de las autoridades, al declarar que se está reduciendo la violencia en el país. O cuando afirman que un feminicidio, un asesinato o un ataque armado “son eventos aislados”, “o cuestiones del narcotráfico”, sin que se avance en la investigación de los hechos. También los “otros datos” del presidente que siempre van a la baja y la estrategia de abrazos y no balazos para combatir el crimen considerada “la mejor solución”. Y si el presidente y las autoridades no reconocen los problemas ni su responsabilidad, ¿por qué la sociedad debería de preocuparse?.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, el 65.8% de la población mayor de edad considera que es inseguro vivir en su ciudad, mientras el 32.6% de los mexicanos considera que la situación de violencia continuará igual y un 26.5% que empeorará en los próximos meses. También está la impunidad y falta de confianza en las instituciones impartidoras de justicia. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, el 93% de los delitos no son denunciados, ya que la población considera que es una pérdida de tiempo y desconfía en las autoridades. Entonces ¿cómo alzar la voz para exigir justicia, si ésta no es accesible para la mayoría?.

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