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  • EDITORIAL

La violencia contra la mujer es un problema mundial


En el día de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres las conmemoraciones es a nivel mundial, sencillamente porque existe un panorama mundial en el que los crímenes machistas no retroceden en ningún continente y se extienden en todo tipo de países, más allá de ejemplos tan impactantes como Irán y Afganistán.


En Ciudad de México, las mujeres salieron de la glorieta que hace meses activistas y familiares de víctimas de feminicidio denominaron Glorieta de las Mujeres Que Luchan, ubicada en el céntrico avenida Paseo de la Reforma y caminaron hasta el Zócalo capitalino, donde se ubica el Palacio Nacional, residencia del presidente Andrés Manuel López Obrador. Las activistas y familiares de víctimas, tanto en Ciudad de México como en otras ciudades, gritaron consignas como "Ni una más" o "Vivas las queremos", a la vez que recordaron que cada día son asesinadas más de diez mujeres en México y que los niveles de violencia no descienden a pesar de las protestas, sino que se incrementaron a partir de la pandemia.

En Europa, una de cada tres mujeres de la UE ha sufrido violencia física o sexual y una de cada cinco niñas vive abusos sexuales.En Italia, el presidente de la República, Sergio Mattarella, lanzó un llamamiento para poner fin a la violencia contra las mujeres cuando en el país se contabilizan 88 víctimas de violencia machista en lo que va de año, según datos del Ministerio del Interior. Donde más golpea la violencia machista en el mundo es en África, el continente en el que se encuentran algunos de los países más pobres del planeta, cuyos Estados, en muchos casos, no proporcionan servicios efectivos de atención a las víctimas.


En Marruecos, donde no se contabilizan las muertes por violencia machista, la revisión de la ley de lucha contra la violencia de género figura entre las principales reivindicaciones del movimiento feminista, con el fin de frenar una vulneración de derechos que sufren 7,6 millones de mujeres, el 57 %. Irán no celebró este día, en medio de la represión de las protestas desatadas por la muerte en septiembre de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien el velo islámico, prenda obligatoria en el país. Al grito de “mujer, vida, libertad”, las protestas piden el fin de la República Islámica, que discrimina a las mujeres en numerosos ámbitos y no recopila datos de violencia doméstica. Más allá de la obligatoriedad del velo, las mujeres iraníes necesitan permiso del marido para trabajar o salir del país, tienen más difícil divorciarse y su presencia es escasa en los órganos de gobierno.



En Afganistán, las Naciones Unidas instaron este viernes al Gobierno talibán a poner fin a la violencia contra las mujeres y a acabar con el deterioro generalizado de sus derechos, especialmente mermados tras la llegada al poder de los fundamentalistas, que decretaron medidas como la prohibición de la educación secundaria para las adolescentes, el veto en una gran cantidad de empleos o la imposición del burka. La brutalidad que los talibanes ejercen sobre las mujeres afganas es la peor en el mundo y se ha agravado en los últimos meses, según varias organizaciones que hacen un seguimiento independiente de la situación de los derechos de las mujeres. En China, este mismo viernes fue condenado por violación el popular cantante y actor sinocanadiense Kris Wu y, durante el último año, casos como el de una mujer encadenada al cuello en un área rural de la provincia de Jiangsu (este) y el de mujeres apaleadas en un restaurante de la ciudad de Tangshan (norte) indignaron a la población y provocaron demandas de una mayor protección a mujeres y niños.


América Latina destaca en este contexto por ser la única región del mundo donde no disminuyeron los matrimonios forzados en los últimos 25 años, de acuerdo con datos del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). En Venezuela, cada 37 horas muere una mujer a manos de feminicidas, aunque los índices generales de violencia han bajado considerablemente, mientras que los asesinatos de mujeres son cada vez más cruentos en un país con leyes insuficientes para erradicar esta lacra y donde las organizaciones feministas subrayan las trabas que deben sortear quienes sobreviven a ataques. Similares tasas de crímenes machistas sufre Argentina, donde colectivos de mujeres marchan este viernes en ciudades de todo el país contra esta violencia, que en los últimos doce meses ha provocado 300 feminicidios y muertes vinculadas de mujeres y niñas.

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