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México desperdiciando oportunidades en el sector energético


Este es un pequeño panorama de México en el sector energético que ha sido difícil ver el rumbo que este gobierno ha tomado. Antes del 2018, México se posicionaba como uno de los lugares más atractivos y con mayor potencial en energías renovables. Ese potencial lleva cuatro años anestesiado. Volver a un modelo dominado por el Estado es volver a un modelo del siglo XX encontrándonos cerca del primer cuarto del siglo XXI. En el caso de México, resulta difícil explicar cómo, con el potencial en energías limpias que tenemos, se le da prioridad a construir una refinería y a mantener las plantas eléctricas contaminantes de la CFE. En la lucha global contra el cambio climático, ese tipo de inversiones quedan ancladas y tienen repercusiones a largo plazo, no solo en México, sino en todo el mundo. Atrasar, y peor aún, frenar la transición energética es erróneo en todos los sentidos. Indudablemente, estaríamos mejor en lo económico y en lo social acelerándola. Sobra decir que la liberación del sector iniciada por el gobierno anterior tiene muchísimas áreas de oportunidad. Pero retroceder a un sistema de control del Estado no es la solución. En primer lugar, los comentarios del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre la energía renovable de privados siendo más cara que la de CFE son completamente falsos. Y deberían ser fácilmente desmentidos con información del operador del sistema (en teoría independiente) CENACE. En segundo lugar, establecer porcentajes fijos de producción, en este caso, para proteger a las empresas del Estado, causa más problemas que beneficios en la mayoría de los casos, como toda persona que se sentó en un curso de Economía 1 entenderá. En todo caso, la energía renovable, sea privada o pública, es más barata que la proveniente de fósiles en cada vez más partes del mundo. Y México, con los recursos renovables que tiene, no es ni debe ser la excepción. Así, a mayor penetración de renovables (de nuevo, ya sea pública o privada), los precios de electricidad deberían bajar y podrían tener un impacto significativo y positivo en los bolsillos de ciudadanos. Dicho eso, la electricidad está fuertemente subsidiada en México y los consumidores están poco expuestos a los precios reales. Es importante resaltar que aproximadamente 0.5% del producto interno bruto (PIB) se destina a subsidios eléctricos. Estos subsidios son regresivos –ya en otra entrada había comentado que no hay razón para que mi consumo esté subsidiado- y esos recursos podrían destinarse a programas sociales con mayor impacto. En resumen, si utilizáramos más fuentes renovables, los precios de electricidad bajarían y el espacio fiscal para programas sociales crecería. En términos de PIB, las transiciones energéticas requieren fuertes inversiones (públicas y privadas) para instalar nuevas plantas de energía limpia, así como para actualizar las redes e infraestructura. Asimismo, accediendo a fuentes renovables locales, la necesidad de importar combustibles disminuye, lo cual mejora no solo la seguridad energética, sino también la balanza comercial. Con la implementación de un impuesto de carbono agresivo, el ingreso del gobierno aumentaría y con ello su capacidad de gasto. Si los impuestos se reciclaran en pagos a ciudadanos de bajos ingresos, estos podrán aumentar su capacidad de consumo. En México, la administración ha disfrazado el rezago en crecimiento en PIB (y el Banco Mundial acaba de recortar su pronóstico de crecimiento para el país). La transición energética brinda una oportunidad de fortalecer el crecimiento económico, misma que el gobierno actual ha desaprovechado.

La creación de empleos es otro indicador sustancial para cualquier gobierno. Inevitablemente, aquellos empleados en sectores fósiles perderán su empleo con la transición energética. Pero la buena notica es que los empleos que se crearán sobre-compensarán estas pérdidas. A fin de no dejar a nadie atrás, es importante diseñar políticas laborales y educativas que faciliten y promuevan el entrenamiento y la transferencia de habilidades. Por ejemplo, muchas de las habilidades en pozos petroleros podrían transferirse relativamente fácil a proyectos eólicos marítimos. El sector de gas tiene muchas sinergias con el de hidrógeno. Para aquellos que no puedan ser re-entrenados, será importante brindarles acceso al sistema de seguridad social y apoyos adicionales rápidamente.