• ALEJANDRA OROZCO

Migrantes comienzan a partir hacia el centro del país

Tuxtla.- Las centrales de autobuses de la capital chiapaneca se encuentran abarrotadas… hay quienes ya no alcanzan la corrida del día y tienen que esperar a la siguiente: son los migrantes, listos para seguir su camino hacia el centro, y luego hacia el norte del país.


El viernes, los que acampaban afuera de la Estación Migratoria El Cupapé bloquearon el libramiento norte, medida para “meter presión” a las autoridades y ser atendidos, lograron acaparar la atención de los agentes y los fueron atendiendo de 30 en 30, hasta liberar la vialidad.

La mayoría lleva meses varada en la capital o en Tapachula en espera de su documento, o bien, ya cuentan con él pero alguno de sus familiares o compañeros de viaje no, y los están esperando para avanzar juntos; la familia de Isdalis, por ejemplo, tuvo que manifestarse y moverse de un lado a otro para poder obtener el papel tan esperado.

Afuera de una terminal de autobuses económicos ubicados en la 15 oriente y 8 sur, ella, junto con su hija, hermano y sobrinos, por fin espera su turno para abordar el camión que los llevará a la Ciudad de México, de donde quieren salir rumbo a Saltillo y continuar así la travesía hacia el sueño americano, gracias a la visa múltiple que les permite el tránsito libre por 30 días por el país.

“Nos las dieron el viernes después de un mes, llegamos a Tapachula y de ahí fuimos a la Comar -Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados-, nos dieron cita para la CURP en dos meses pero estaba muy lejos, por eso nos manifestamos el 6 de junio y partimos hacia Huixtla, ahí nos solucionaron y fuimos a Mapastepec, nos regresaron a la aduana y después de una semana nos dieron el permiso”, describe.

Tanto ella como todos los venezolanos que venían en aquella caravana, la que precedió a la que acaba de disolverse este fin de semana, tienen ya su documento, que era una parte de la historia; la otra era conseguir el recurso para su pasaje, y para esto tuvieron que pedir monedas en la calle, esperando juntar lo necesario para avanzar a la capital del país y ahí comprar el pasaje para continuar.

“La meta es llegar a Estados Unidos, a establecernos ahí y empezar una nueva vida, es indescriptible lo difícil que ha sido, es muy difícil, no podíamos trabajar mientras esperábamos el permiso para seguir viajando, y vamos a seguir juntando para poder seguir nuestro viaje”, finalizó.

El Instituto Nacional de Migración (INM), señaló en un comunicado que más de 7 mil migrantes han sido atendidos en sus 110 ventanillas de trámites, sobre todo los de la reciente caravana disuelta, esto para garantizar una migración ordenada y sin riesgos para quienes buscan una mejor calidad de vida.


Según el último reporte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), entre 2016 y mayo de 2022, 21 mil 935 personas refugiadas y solicitantes de asilo han sido reubicadas dentro de México desde estados del sur, donde las oportunidades de integración y los servicios para las personas reconocidas como refugiadas son limitados, a once ciudades del centro y del norte del país.

La mitad de estas reubicaciones se logró en los últimos diez meses, y más del 70 por ciento de todas las solicitudes de asilo en México se presentan en el estado sureño de Chiapas. El Programa de Reubicación e Integración Local ayuda a la población refugiada y solicitante de asilo a trasladarse voluntariamente e integrarse en ciudades del centro y norte del país, donde la oferta laboral y de vivienda, así como los sistemas de educación y salud, facilitan la integración efectiva.

Según un reciente estudio de Naciones Unidas, solo 10 por ciento de las personas refugiadas en el sur de México tenía empleo y 17 por ciento contaba con trabajos informales esporádicos; después de su reubicación, 92 por ciento tenía un empleo formal, con ingresos que eran, en promedio, 60 por ciento más altos que en el sur. Actualmente, más de 250 empresas nacionales y multinacionales emplean a personas refugiadas como parte del programa, del que las personas participantes contribuyen anualmente con más de 117 millones de pesos mexicanos en impuestos y contribuciones estatales; en los próximos 12 meses, se proyecta que las más de 20 mil personas refugiadas reubicadas hasta ahora generarán un total de aportaciones estatales que exceden el presupuesto de 2021 de la COMAR.

Las personas refugiadas traen experiencia y habilidades diversas, pues de acuerdo con una encuesta aplicada a integrantes del programa, 37 por ciento cuenta con experiencia en servicios, 12 por ciento en construcción y 10 por ciento, en agricultura, trayectoria que les ayuda a insertarse en la economía mexicana.

En México, ACNUR busca reubicar anualmente a 20 mil personas refugiadas y solicitantes de asilo de las zonas del sur: en 2021, más de 131 mil personas solicitaron asilo en México, una cantidad récord, 220 por ciento más que en 2020.