• AFP

Mujeres, las más afectadas en esta pandemia


Siempre hemos hablado sobre los daños que ha ocasionado la pandemia del Covid-19, realmente en todos los rubros ha golpeado, a toda la sociedad pero es más evidentes las desigualdades de género: las mujeres son las más afectadas por el aumento de desempleo, la pobreza y la sobrecarga de cuidados no remunerados. Desafortunadamente esta es una realidad, sobre todo en México, hay países que están peor aun, pero al menos esta es una de las deficiencia en nuestro México. Se calcula que la pandemia dejará en la región a 118 millones mujeres y niñas en la pobreza. La reducción de la actividad económica afecta en primera instancia a las trabajadoras informales que pierden su sustento de vida de forma casi inmediata, sin ninguna red o posibilidad de sustituir el ingreso diario en general. Más de la mitad de las mujeres trabaja en sectores de alto riesgo de ser afectados por la contracción económica: comercio, trabajo doméstico, manufacturas, turismo, servicios administrativos, actividad inmobiliaria y el sector salud; donde las mujeres se encuentran sobrerepresentadas en la primera línea de respuesta, pero con una participación minoritaria en la toma de decisiones frente a la pandemia. Incluso para el desempleo las mujeres están y perdieron más empleos que los hombres. En Américo latina reportaban el año pasado que el trabajo doméstico supone entre el 14,3% y el 10,5% del empleo de las mujeres en la región y más del 77,5% operan en la informalidad. Esto significa que una parte importante de ellas trabaja en condiciones precarias y sin acceso a la protección social. Durante la crisis, las mujeres trabajadoras remuneradas del hogar ocupan un lugar crucial dentro de la respuesta por el papel central que desempeñan en el cuidado de niñas y niños, personas enfermas y dependientes y el mantenimiento de los hogares. Sin embargo, y a pesar de la enorme contribución que su trabajo significa en la vida de muchas personas, también son las más afectadas por la crisis. No necesitamos de una fuente acreditada para saber la realidad, para saber que las más afectadas en esta pandemia en cuestión laboral son las que siempre están vulnerables, las mujeres de las zonas rurales e indigenas. Además de realizar sus actividades productivas enfrentando desigualdades que las hacen trabajar de manera informal y una sobrecarga de tareas domésticas no pagadas en sus hogares, las mujeres rurales e indígenas se enfrentan a obstáculos para acceder a recursos productivos como el agua, la tierra, insumos agrícolas, financiamiento, seguros, capacitación, entre otros; a esto se suman diversas barreras que les dificultan comercializar sus productos en los mercados. En México hay varios estados que cuentas con comunidades con negocios pertenecientes a mujeres indigenas, que emprenden proyectos. Con la llegada de la pandemia, esos negocios se han visto afectadas.

En varios países latinos un alto porcentaje de empresas pequeñas y grandes está desapareciendo y con ellas ha caído la posibilidad de generar ingresos para muchos y muchas emprendedoras indigenas, afectando las producciones comunitarias de las que dependen centenares de familias. Incluso a causa del cierre de escuelas, centros educativos y guarderías, las mujeres han asumido gran parte del trabajo no remunerado adicional en el hogar. Antes de la pandemia, las mujeres se dedicaban más del triple de tiempo al trabajo no pagado que los hombres. La crisis por COVID-19 ha reafirmado la importancia del trabajo de cuidados pero también la injusta e insostenible distribución de las responsabilidades a la interna de los hogares. Sin duda, el círculo vicioso entre cuidados, desigualdad, precariedad, exclusión y pobreza.

Entradas Recientes

Ver todo