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Netanyahu se empeña en seguir atacando Gaza pese a que Biden pide desescalar

Jerusalén/Gaza.- Israel y Gaza vivieron su décimo día de escalada bélica, otra jornada de intercambio de fuego en la que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se empeñó en continuar la operación militar contra la Franja pese al llamado del presidente de EEUU, Joe Biden, quien pidió "una significativa desescalada".



Igual que en los últimos días, mientras seguían sonando alarmas en localidades israelíes por los cohetes lanzados desde Gaza y el Ejército israelí atacaba objetivos del enclave, Netanyahu aseguró que la ofensiva contra las milicias de los grupos islamistas Hamás e Yihad Islámica seguirá adelante, sin mostrar señales de querer desescalar, pese a aumentar los llamamientos internacionales a una tregua.


NETANYAHU, DECIDIDO A CONTINUAR


"Estoy decidido a continuar esta operación hasta que logre su objetivo: devolver la tranquilidad y la seguridad a los ciudadanos de Israel", declaró el mandatario, que se mantiene firme en su posición de aplicar "una disuasión contundente" contra las milicias.


Esta es la postura que defiende desde el estallido de la escalada el pasado 10 de mayo, pero hoy la reiteró sin tapujos tras hablar con Biden, que le urgió por primera vez a hacer "una significativa desescalada" de inmediato que vaya "en camino a un alto el fuego".


Sin embargo, el Gobierno y el aparato militar israelí mantienen los tambores de guerra: tras atacar más de mil objetivos sobre Gaza en los últimos diez días, aseguran que tienen localizados muchos otros puntos susceptibles de bombardear y no dan su brazo a torcer ante Hamás y la Yihad Islámica, que en lo que va de escalada dispararon unos 4.000 cohetes hacia territorio israelí.


"Tenemos muchos objetivos que atacar, no hemos acabado aún", dijeron hoy fuentes militares a Efe, que no comentaron los rumores difundidos ayer sobre un posible cese el fuego mediado por Egipto que entraría en vigor el jueves. Tampoco Hamás, ni confirma ni desmiente esa posibilidad.


Hasta ahora, la ola de violencia se ha saldado con 227 palestinos muertos en Gaza, entre ellos 64 niños y 38 mujeres, mientras que los heridos ascienden a 1.620. Según el Ejército israelí, unos 130 de los fallecidos eran milicianos.


En Israel, a su vez, han muerto 12 personas -entre ellas dos menores-, y la cifra de heridos supera los 340.



GAZA HUELE A MUERTE


En Gaza, sus dos millones de habitantes despertaron hoy de nuevo con olor a muerte, polvo y explosivos, tras otra noche de miedo y ansiedad por intensos bombardeos de aviones de combate y artillería israelí, que dejaron 15 nuevos muertos en las últimas 24 horas.


El barrio de Remal, en Gaza Capital, está desolado, con edificios enteros reducidos a escombros -algunos fueron demolidos con sus habitantes dentro- y las carreteras y principales infraestructuras destruidas, según pudo comprobar Efe.


Ese vecindario, uno de los más elegantes y vivos del enclave, ha perdido también casi todos sus rascacielos, tumbados por las bombas del Ejército israelí, que asegura que en ellos se escondían bases y activos militares de Hamás.


En este mismo barrio de clase media-alta también fallecieron anoche tres miembros de una familia entera mientras se escondían en su casa: un hombre discapacitado, su esposa embarazada y su hija.


"Lo que sucede contra los civiles en la Franja de Gaza es una masacre terrible", dijo Ashraf al-Qedra, portavoz del Ministerio de Salud de Gaza, que instó a la comunidad internacional a intervenir.


Los daños registrados en el enclave por la escalada se acercan a los 250 millones de dólares como resultado de los intensos bombardeos, informó hoy el Ministerio de Información de la Franja.


Un total de 1.174 viviendas fueron totalmente destruidas y 7.073 dañadas, mientras que 156 torres o edificios residenciales fueron derribados, que se suman a los daños en 57 escuelas y centros médicos atacados.


Todo eso genera una situación humanitaria cada vez peor, denunció hoy la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos, que hizo un llamamiento de urgencia para obtener 38 millones de dólares con los que comenzar a abordar los daños en territorio palestino.