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Para el mundo Ucrania ya gano y no se trata de tropa


La historia del siglo XXI va a registrar para siempre la invasión criminal del déspota de Vladimir Putin, presidente de Rusia, y la resistencia heroica y valiente de Ucrania. Ya hay un ganador de la dignidad y el heroísmo, el pueblo ucraniano. Es común decir que la verdadera dimensión de los líderes se mide en los momentos de crisis y Volodimir Zelenski (1978), el presidente de Ucrania, ha mostrado de que está hecho ante la guerra decretada por Putin. La lucha lo ha convertido en el símbolo de la resistencia. Desde la Kiev atacada por el Ejército ruso, Zelenski difunde mensajes que invitan a no claudicar. Declina la oferta de evacuación que le ofreció Estados Unidos. Lo que pide a la comunidad internacional son armas, para resistir el embate de la invasión. El Ejército ucraniano y los milicianos enfrentan en condiciones desiguales al tercer Ejército más numeroso del mundo (900,000 efectivos). Su actitud eleva la moral de combate de los ucranianos. El “aquí me quedó” y el “no depondremos las armas” se han convertido en mensajes claves que alimentan la resistencia y la unidad del líder con el pueblo. Los soldados ucranianos junto con los milicianos, el pueblo en armas, luchan con imaginación y valentía como lo registran los corresponsales de guerra en Ucrania. Putin pensó que en unas horas podría quebrar la resistencia. No ha sido así. Zelenski, que se comunica por videos, difunde mensajes como: “La lucha continúa en muchas ciudades y distritos de nuestro estado, pero sabemos que estamos protegiendo al país, la tierra, el futuro de nuestros hijos”. La actitud del presidente ucraniano ha unido a la sociedad y le ha dado proyecto en una situación trágica como es la invasión. La misión es resistir y no rendirse. Las opiniones de la población son muy positivas. En la calle la ciudadanía, registra los corresponsales de guerra, se refieren al presidente como: “Ha demostrado gran coherencia y coraje”; “tiene huevos”; “es un comandante en jefe” y “no se bajará los calzones ante Putin”. Los corresponsales de guerra han podido constatar que a la lucha se han sumado miles de milicianos, para defender a su país. Hay hombres y mujeres. El Ejército ruso se enfrenta no solo a los soldados ucranianos sino también a grupos de civiles, que, con o sin armas, enfrentan su embestida. La mayoría de los grupos han pasado a formar una unidad dentro del Ejército, para organizarse mejor. Cumplen diversas tareas como donar sangre, llevar comida a los combatientes, preparar trincheras y barricadas y también combatir en las brigadas de defensa. Frases de los milicianos que recogen los corresponsales de guerra son: “Tengo que ayudar a proteger mi país de los terroristas rusos”; “Tengo que hacer algo por mi país”; “Siempre he sido pacifista, pero esto se trata de proteger a los míos”; “Hay que parar a Putin, va por nosotros. Luego irá por toda Europa”; “La guerra es la guerra, que puedo decir, pero esta es nuestra casa y no podemos dejar entrar a nadie sin permiso”; “Ucrania superará esta prueba y saldrá más fuerte y con honor”. La capacidad que tiene el presidente ucraniano para comunicarse y la manera como articula el contenido de sus mensajes, puntuales y directos, ha jugado un papel fundamental en la organización de la resistencia. El mensaje es claro y directo. No se presta a dudas.

Hay que combatir. En esa tarea hay que utilizar todo lo que está a la mano: armas, cocteles molotov, construcción de barreras y trincheras. No nos vamos a rendir. A eso se une, la posibilidad de las nuevas tecnologías de la comunicación, que Zelenski sabe utilizar muy bien. Sin ellas hubiera sido imposible establecer la comunicación directa que ha logrado a través de los videos que se distribuyen en distintas plataformas. Personas de la comunidad internacional cercanas a lo que ocurre en Ucrania cometan que el Ejército ruso “está cada vez más frustrado”, ante la resistencia ucraniana. Esta guerra, criminal y absolutamente innecesaria, expresión de la locura de Putin, el pequeño zar ruso, va a terminar en una negociación.