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  • AFP

Plan piloto podría o no funcionar


Oficialmente, la secretaria de educación federal anuncio desde semanas atrás que en Chiapas ayer 17 de mayo las escuelas publicas y particulares regresaban a clases presenciales. Ante ello, también se dijo que regresarían solo bajo consenso de padres de familia, docentes y alumnos, por lo que no todos regresarán a las aulas sinos seguirán de manera virtual. aproximadamente 500 escuelas públicas, consideradas en el plan piloto para el regreso a clases en Chipias, ya pueden regresar a las aulas tras permanecer cerradas debido a la pandemia de Covid-19. Obviamente, no todas las escuelas consideradas en este plan piloto iniciarán clases este 17 de mayo; el acuerdo tiene que darse con el director de la escuela y los padres de familia, que de acuerdo a los consensos realizados temen al regreso a clases presenciales. Hasta eso, no todos los municipios pueden retornan a las aulas. Por obvias razones no se encuentra Tuxtla Gutiérrez, ya se son escuelas completas con matriculas de hasta 800 a 1000 alumnos y salones de hasta 35 alumnos que no serían óptimos para aplicar dicho plan piloto, al menos ano ahorita. Para el regreso presencial es importante que haya criterios protocolares claros. Ninguno interpreta que esto esté sucediendo Chiapas. Además, les parece importante anteponer las recomendaciones epidemiológicas. Sin embargo, tras un año de mucho encierro y de grandes cambios en la vida social de niñas, niños y adolescentes, en quienes los procesos de socialización cumplen un rol fundamental, se preguntan cómo empezaron este 2021 generando menos dolor y preservando la salud de ellos y de la comunidad. Ante esta situación, debemos de estar preparado para toda necesidad. Porque, ¿Qué pasa si un alumno se siente mal en la escuela? ¿Dónde se lo llevarían? ¿Cómo se dan los aislamientos? ¿Qué pasa con los alumnos que son pacientes de riesgo? ¿Y aquellos que conviven con pacientes de riesgo? Si tienen permitido no asistir, ¿cómo se dictan esos contenidos? Son algunas de las preguntas que surgen en medio de esta situación. Entiendo que todos queremos que nuestros hijos, aprendan retornen a su vida normal, pero también queremos verlos sanos, es complicado decidir y aun existe el miedo de cometer algún error al enviarlos a la escuela. No se trata de docentes que se oponen al regreso a las aulas porque prefieren la virtualidad, sino que quieren hacerlo en condiciones seguras. La pandemia puso sobre el tapete la desigualad que ya existía previamente, la necesidad de llevar algo de la experiencia escolar a la virtualidad puso sobre la mesa muchas desigualdades y eso limitó mucho la posibilidad de acceder a esas experiencias. Volver a las clases presenciales es una necesidad aunque también implica riesgos que son los que determinan las autoridades de salud, no los docentes y ahí el desafío es garantizar condiciones.

Hoy existen escuelas que no tienen agua, ¿cuál es la realidad de cada una? Los docentes no se oponen a la vuelta a clases, sino a hacerlo en condiciones que no son óptimas ni laborales ni de seguridad. Es cierto ya están vacunados, pero solo los docentes ¿qué pasara con los alumnos y alumnas?, o los padres de familias que aún no tienen la vacuna. En fin, vamos a ver qué pasa con estas 500 escuela, puede que de resultados y ahí es donde se sumarían más escuelas.

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