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¿Policías a favor de la delincuencia y corrupción?


¿A qué le teme más, a un policía a una persona de la calle?o es chiste o lago parecido, es una realidad que se vive en México. México es el segundo país de Latinoamérica donde la población se siente menos segura y desconfía más de la policía. Esta desconfianza se ha ganado a pulso, sencillamente no existe confianza o respaldo de parte de la supuesta seguridad de nuestro país. Para muestra un botón de lo recién sucedido con Octavio Ocaña, como sabemos falleció o lo mataron, pero desafortunadamente parece que es la policía quien esta inmiscuida, un caso de muchos; donde la policía en vez de apoyar empeora las cosas y los casos. Incluso Octavio Pérez, padre del actor declaró que demandaría a Fiscalía por las presuntas irregularidades que hay en el caso. Pérez ha señalado en varios medios de comunicación que la versión de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México no es real, y que, según él, su hijo Octavio Ocaña fue asesinado por policías de Cuautitlán Izcalli. Lamentablemente, el alto porcentaje de víctimas de delitos en México influye en la percepción de la policía, y el número sigue aumentando.

Para el 80 por ciento es más importante que se respeten los derechos y libertades ciudadanos, mientras que el 18 por ciento es más importante mantener el orden público. La confianza de los mexicanos en la policía alcanza un nivel de 24 por ciento, mientras que la desconfianza es de 76 por ciento, nivel que ha fluctuado, pero que ha sido consistentemente mayoritario desde inicios del año pasado. Con todas las limitaciones que implica su labor, los policías no han sido capaces de mostrar un desempeño efectivo ni hacerle frente a los problemas de seguridad pública que atraviesa el país.

Las funciones y roles de la policía representan una relación de dominación y sometimiento, en la cual se puede observar el uso de la violencia legítima por parte de las autoridades. En ese sentido, dichas interacciones generan constantes disputas o enfrentamientos, donde el distanciamiento entre diversos grupos de la sociedad y las fuerzas públicas es cada vez más evidente. Particularmente porque se puede visualizar que los agentes del Estado, en diversas circunstancias, cometen abusos, limitando el ejercicio de los derechos humanos. En ese sentido, como se mencionaba anteriormente, la población es proclive a desconfiar de las fuerzas públicas debido al accionar de sus elementos.

Asimismo, las constantes interacciones entre las dos partes dejan al descubierto una imagen institucional generalizada susceptible de rechazo y recelo por parte de los mismos individuos. Es decir, los efectos de actuaciones sistemáticas han repercutido desfavorablemente en la figura y la labor de los policías. De acuerdo al tema de la desconfianza en las instituciones policiales, se ha observado según el género quien es más propenso a no confiar en las fuerzas públicas. Al respecto es importante señalar que los criterios generados por los hombres y las mujeres a partir de diversas interacciones con los agentes de seguridad pueden repercutir en el nivel de desconfianza o reconocimiento de los mismos. La verdad es que sencillamente es una pena y lastima tener policías al servicio de la delincuencia y corrupción y no. a favor del pueblo para mantener la seguridad, es una pena y esta situación parece no mejorar.