• ALEJANDRA OROZCO

Relatos orales, valioso patrimonio histórico y cultural

Tuxtla.- La historia oral es aquella que se construye a partir de acontecimientos recientes y la memoria colectiva de quienes los vivieron, ya sea de forma directa o indirecta, y hoy en día es parte importante de todos los registros del pasado que tenemos a la mano.



Juan Ramón Álvarez Vázquez, Docente de antropología e historia de la UNICACH, señala que estos se dividen ya sea que los involucrados estuvieron en ese momento o alguien de su familia lo estuvo; antes la historia no la consideraba porque es una forma de darle voz a algo no documentado.


“Antes solo contaban las fuentes escritas: testimonios, cartas, documentos, códices o lo que conocemos como cultura material, pero con las guerras y otras situaciones permitió darle voto a los informantes o personas que vivieron y no documentaron estos casos”, compartió.


Tal es el caso del archivo histórico del estado, que comprende periódicos desde mediados del siglo XIX hasta los más recientes, así como una mapoteca, fototeca y catálogos que se complementan con la historia oral.


“La erupción de un volcán, un terremoto, una batalla o incluso una epidemia son vividos y experimentados desde dos perspectivas: desde quienes lo documentan y desde quienes lo viven, muchos recuerdan perfectamente una erupción, inundación o terremoto, no recuerdan el año pero sí el acontecimiento”, señaló.


Así, la historia oral como metodología permite reconstruir el pasado y poner sobre la mesa detalles relevantes que muchas veces no registran en fotos o periódicos; en los pueblos hay actores sociales o personas importantes que tienen su versión y necesitan que su historia sea tangible y se pueda documentar.


“La historia oral complementa a la historia como disciplina pero también le permite que se vuelva multi, trans e interdisciplinaria, es muy importante: menciono un ejemplo, la la quema de santos en el año de 1934 que es la continuación de la Guerra Cristera es un tema que me tocó trabajar hace algunos años, y entonces es cuando las personas nos cuentan”, señaló.


En este contexto, vamos a encontrar informantes de primera generación, es decir quienes lo vivieron, de segunda generación o que lo vivieron sus padres y la tercera, que son los nietos, pero cuando vamos al archivo cotejamos y muchas veces los periódicos tienen información precisa pero no interiorizan, mientras que la historia oral sí.


“Así, la historia cultural da vida a través del relato al sector no escuchado, que muchas veces no se le reconoce y no sabemos la historia detrás de ese grupo, incluso ahora los estudiantes usan esta metodología para titularse”, explicó el catedrático.