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Retos en elecciones: erradicar la Violencia política de género


Estas ya frente las elecciones 2021, con ello a grandes retos y ya hemos hablado de eso, pero existe uno de los retos más difícil de vencer, es el de actos de violencia política contra mujeres; si es real, si existe.

Incluso en Chiapas, se han manifestado por estas acciones, La Red Chiapas por la Paridad Efectiva (REPARE) ha hecho mucho hincapié sobre la condición incuestionable y necesaria para candidatos de estar exentos de violaciones al derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia y a que ninguno que haya sido condenado por los delitos de violencia política, sexual o por incumplimiento de pago de pensión alimentaria, podrá aspirar a una representación popular en México. Esto nace por la existencia de estos actos de violencia política a mujeres. En México, el avance en el reconocimiento y posibilidad de ejercer los derechos político−electorales de las mujeres ha sido más bien lento y no ha estado exento de dificultades. A pesar de que actualmente son reconocidos los derechos de las mujeres a votar y ser votadas (1953), y que se han introducido los criterios de paridad obligatoria en las postulaciones a diversos cargos de elección popular (2014), aún persiste un impedimento grave para el avance político de las mujeres en el país: la violencia política por razones de género. La violencia política contra las mujeres comprende todas aquellas acciones u omisiones de personas, servidoras o servidores públicos que se dirigen a una mujer por ser mujer (en razón de género), tienen un impacto diferenciado en ellas o les afectan desproporcionadamente, con el objeto o resultado de menoscabar o anular sus derechos político-electorales, incluyendo el ejercicio del cargo. Incluso en el “Día Internacional de la Mujer” (8 de marzo) se conmemora la lucha de las mujeres por acceder a oportunidades y derechos en igualdad de condiciones que los hombres. Una de las exigencias de más larga data ha sido la demanda por participar en los asuntos públicos; es decir, poder ejercer sus derechos políticos-electorales. Chiapas no ha estado exento de estas situaciones, incluso en el registro de las últimas elecciones del 2018, de acuerdo a los datos que se tienen registrados en el Congreso local indican que en este trienio ya formalizaron su renuncia 29 funcionarias municipales con cargos de presidentas, síndicas y regidoras. Chiapas es la segunda entidad con más violencia política en razón de género y las cifras están avaladas por estudios serios que se han hecho en el tema, así lo ha manifestado el Observatorio de Violencia Política.

Tras las conquistas de derechos de las mujeres por poder participar en procesos electivos, el nuevo reto que tiene frente a sí la democracia mexicana en materia de género es poder garantizar a cada mujer el poder participar en la política, lo que incluye su derecho a postularse y ejercer cargos públicos, sin que su seguridad, integridad y reputación sean dañadas. Por último menciono que sería bueno investigar a los políticos y todos aquellos que quieren ocupar un cargo político sino tienen antecedentes por Violencia política de género, porque podría existir más de un político envuelto en este tipo de casos. Y México, así como Chiapas no queremos un candidato con estas acciones.

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