Se encienden los focos rojos en Chiapas
- AFP
- 9 jul 2021
- 3 min de lectura

Ya hemos hablado muchas veces de una de las crisis que tiene Chiapas, uno de sus talones de Aquiles: Desplazamiento forzado. El desplazamiento forzado en la entidad chiapaneca y las agresiones con armas de fuego prevalecen, las víctimas de desplazamiento o personas agredidas aseguran que hasta que no se acepte que hay grupos armados de corte paramilitar en el estado, el problema no podrá resolverse. Si bien el desplazamiento forzado ha dejado cicatrices psicológicas, económicas y hasta ha destruido vidas, también ha provocado en algunos casos la perdida de la identidad cultural, se convierten en urbanos, buscan un trabajo diferente al que hacían en el campo. Ahora la hacen de meseros u obreros en la construcción y en lo que puedan. Chiapas es un estado que ha enfrentado el fenómeno del desplazamiento interno forzado por diversas causas a lo largo de su historia. Entre 1950 y 1970, los principales motivos fueron la instalación de mega-proyectos de desarrollo como presas hidroeléctricas y pozos petroleros. Entre los años 70 y 90, la principal causa fue la intolerancia religiosa y en mayor medida fenómenos socio ambientales derivados en desastre. Finalmente, el desplazamiento interno en Chiapas tuvo una mayor visibilidad a partir del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), cuando miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus comunidades a causa de bombardeos, violencia generalizada provocada por los enfrentamientos entre el EZLN y el Ejército Nacional, y conflictos intercomunitarios derivados de diferencias políticas, siendo esta última causa una condición que ha prevalecido hasta la fecha en muchas de las comunidades indígenas del estado.
Para que se erradique y atienda el desplazamiento forzado hay por lo menos cinco obligaciones fundamentales que tiene que cumplir el Estado Mexicano al haber suscrito ante la ONU un documento denominado “Principios Rectores para la Atención del Desplazamiento Forzado Interno, en esas obligaciones esta en primer momento la prevención del desplazamiento forzado interno. Recientemente el estado vuelve a vivir esta terrible situación, sí de por si se da entre Almada, Chenalhó se suma Pantelhó. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas dio a conocer que, un aproximado de 2000 personas tsotsiles de la región de Pantelhó y Chenalhó han sido desplazadas por la violencia generalizada del crimen organizado. De echo con la situación que se ha vivido con Pantelhó un aproximado de 120 personas que se encontraban viviendo en la sede de Las Abejas de Acteal a unos 2 kilómetros de la entrada principal de dicho municipio, decidieron desplazarse a esta ciudad, donde buscarán familiares y rentarán cuartos, ante el temor de ser atacados. Y es que debido al alto riesgo en el que se encuentran han decidido salir de ese lugar y es que aseguran se han registrado enfrentamientos armados entre los límites de Pantelhó y Chenalhó, suscitados entre un grupo que se organizó para defender al pueblo del crimen organizado.

Este asunto no es nuevo, escuchar o ver tantos muertos a raíz de los desplazamientos tampoco es nuevo, aunque sí se debería hacer algo por ello. No es posible que las comunidades tsotsiles en definitiva no encuentren la paz. La recién situación del Pantelhó no es nada nada agradable, la situación es tensa, como sabemos es un municipio que ha causado el caos al portan armas de fuego, donde además ya se cuentan números de personas violentadas, así como fallecidas. En las últimas horas, la comunidad tzotzil pide de manera urgente la presencia de la Guardia Nacional y demás corporaciones policíacas para evitar “un derramamiento de sangre”.






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