• AFP

¿Se está atendiendo las desapariciones forzadas?


Uno de los tanto problemas existentes en México son las desapariciones, incluso hoy mismo al leer este medio impreso encontrara una nota SOS, donde una madre pide el apoyo para encontrar a su hijo, desaparecido desde el 5 de abril. Pero ese es un mínimo caso de los miles que existen en nuestro país, contemplando la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, después de ellos se vienen una enorme lista, casi el total de ellos simplemente en carpetazos. Pero hablemos solo de la desaparición forzada; y es que la desaparición forzada podría ser considerado como un delito complejo, el cual se entiende como “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”. La desaparición forzada en México es otro gran problema que ha sido desatendido. Con desatendido nos referimos a que como en el caso de la violencia, este parece ser un mal crónico que no se detiene. A pesar de que el presidente diga que ya no es como antes o quiera seguir repartiendo sus propias culpas a aquellos que lo precedieron en el cargo, eso no va a hacer que la violencia, la inseguridad y la desaparición forzada se atenúen. Hoy por hoy, vemos elementos de la Guardia Nacional o bien, como prefiero llamarlos, marinos y soldados disfrazados de policías caminando por las calles, siendo repartidos por toda la República; sin embargo, parece ser que no está funcionando para combatir la violencia y la desaparición forzada ya que ni siquiera tienen un objetivo claro. Poner soldados en las calles y otorgarles tareas que no les corresponden no va a lograr que estos grandes problemas que sufre el país desaparezcan. La desaparición forzada es efectivamente un gran problema; de hecho, de acuerdo con el Comité contra las Desapariciones Forzadas, México presenta alrededor de 98 mil casos de personas desaparecidas, de las cuales 3 mil han tenido lugar en lo que va del 2022. Por lo tanto, nos podemos dar cuenta que las víctimas se acumulan y además de no verlas ni saber de las víctimas, al presidente parece no importarle. Es como si se estuviera llevando a cabo un desmembramiento social, en donde se acumulan víctimas, dolor y lágrimas, en lugar de unión y compasión. Podríamos hablar de un caso reciente que es el de Debanhi Susana Escobar Zabadúa, quien desapareció en la madrugada del 9 de abril en Nuevo León. Aparentemente estaba acompañada por dos amigas, con quienes tuvo diferencias la noche del 8 de abril. La hoy desaparecida se subió a un coche que supuestamente daba servicio de transporte. Esto es lo que reportan la mayoría de los medios y al día de hoy, el paradero de esta joven continúa siendo desconocido. Se estarán preguntando, ¿a dónde quiere llegar con esto? Precisamente a lo que ya fue mencionado, es decir, pese a que los medios den cuenta de estos hechos tan terribles, también revelan que la normalización de la inseguridad y la violencia provoca que este desmembramiento social sea más evidente y, por ende, este tipo de eventos continúan ocurriendo de manera sistemática.

Hay que entender a las desapariciones forzadas como un crimen complejo que se divide en fases, por ejemplo, la vigilancia de la víctima. En México lo que sucede es que empiezan con la búsqueda de una persona desaparecida, pero un segundo después hay otra persona desaparecida, y luego otra y otra y parece que esto no para. Este desmembramiento puede venir desde el gobierno, en el cual la seguridad claramente no es una prioridad. La diferencia con este sexenio es que, en lugar de afrontar los problemas de su propio gobierno, culpa a los que lo precedieron. Las personas desaparecen mientras que el presidente continúa queriendo vivir en su burbuja, en donde todo va mejor.

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