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  • ALEJANDRA OROZCO

Vivir con VIH ya no es sinónimo de sentencia de muerte

Tuxtla.- Cuando “René” fue diagnosticado con VIH en 2019, tenía apenas 21 años, y no presentó precisamente algún síntoma, sino que tenía consciencia de las prácticas sexuales que estaba realizando sin utilizar condón, por lo que acudió a hacerse la prueba rápida… de eso tiene ya tres años, mismos que lleva viviendo con VIH y con el tratamiento antirretroviral.


“Una vez que fui diagnosticado, empecé el primer esquema de tratamiento pero tuve problemas porque resulté alérgico, eran dos pastillas cada 24 horas, después de que falló me lo cambiaron a otro que actualmente tomo, consiste en una pastilla al día, casi no tuve efectos secundarios, más que al principio, pero a las dos semanas se quitaron, así me he mantenido indetectable por más de dos años”, señaló.

Carlos Sarmiento Coutiño, encargado de la clínica del Servicio de Atención Integral Hospitalario (SAIH) del Hospital Regional, señaló que pueden pasar ocho o 10 años sin síntomas, hasta que aparece pérdida de peso espontánea, cuadros diarreicos, neumonía o tuberculosis, y por lo regular se detecta en un medio hospitalario.

La prueba rápida, como su nombre lo indica, en 30 minutos nos puede arrojar un resultado que puede cambiar la vida a través de un simple piquete en el dedo, si sale positiva, se realiza otra para confirmar y se inicia el tratamiento, gracias al cual estos pacientes pueden vivir más de 60 años, no como hace 20 años que apenas vivían 10, ahora es como cualquier persona con el tratamiento, incluso las mujeres embarazadas tratadas de manera adecuada pueden lograr que el bebé nazca sano, normal, esto de la mano de una atención integral con acompañamiento psicológico, consejería, estudios y tratamiento médico.

7 de cada 10 pueden presentar depresión

Cuando “René” se enteró de su diagnóstico estaba a punto de graduarse, logró terminar la carrera en Derecho a pesar de lo que requirió mentalmente para lograrlo, dice que se concentró en sus estudios, empezó a trabajar en un despacho, pero vino la pandemia y tuvo que dejarlo, estuvo seis meses sin trabajo y ahora está en una organización que le ha dado la oportunidad de demostrar todas las habilidades que tiene, también estudió una maestría y da clases.

“El hecho de vivir con VIH no me ha definido, al principio sí, uno piensa que no va a poder hacer las cosas, pero afortunadamente en la vida me he topado con buenas personas que me han dado la oportunidad, entonces he podido ir logrando lo que siempre había soñado”, comparte.

De hecho, la psicóloga del SAIH, Guadalupe González Espinosa, señala que en ese hospital atienden cerca de 400 enfermos desde los años 90, hombres y mujeres, quienes enfrentan un proceso de pérdida de la salud ante este diagnóstico y eso genera un duelo, un impacto emocional fuerte, destacando la importancia del acompañamiento psicoemocional y psicotanatológico por dicha pérdida tan importante y significativa en la salud.

“Teniendo un tratamiento adecuado, no reduce el impacto emocional pero sí podemos trabajar para que tenga una mejor calidad de vida y la terapia sea más benéfica y llevadera por parte del paciente, la mayoría de ellos aceptan esta ayuda psicológica como parte del proceso para adaptarse a su nuevo estilo de vida, tenemos también atención en grupos, talleres, este acompañamiento da mejor respuesta al tratamiento y esto se refleja en los estudios, la calidad de vida y el manejo con fármacos”, detalló.

Y es que desde que el virus ingresa al cuerpo, la especialista señala que se posiciona en el sistema nervioso y estos pacientes son más susceptibles a padecer depresión o una situación mental por el virus, peor si no tienen un tratamiento o tienen una carga viral más alta, en estos casos incluso pueden desarrollar trastornos psicóticos, esto sucede en el 2 por ciento de los enfermos, quienes terminan con una cuestión severa, en cambio, entre el 70 y 80 por ciento de los pacientes presentan trastornos psicoemocional, que puede ser trabajado con psicoterapia.

Un chiapaneco más en tratamiento

La Coordinación Estatal de VIH, revela que de 1986 a 2022, se han diagnosticado en total, a la semana 43 de este año, 17 mil 491 pacientes de los cuales 4 mil 668 son mujeres y 12 mil 822 son hombres; de los cuales 10 mil 587 permanecen con vida, 5 mil 776 han fallecido y de mil 127 se desconoce su situación; este 2022 se han diagnosticado 719 nuevos casos (127 mujeres y 592 hombres), acumulando un total de 6 mil 519 pacientes en tratamiento antirretroviral por la Secretaría de Salud.


“René” revela que, por no ser un paciente visible, le ha tocado sufrir cierta discriminación con sus parejas y relaciones, además, pocos amigos lo saben y no tuvieron ningún problema con ello, ha sido más discriminado por su orientación sexual, y al momento de querer llegar a algo más con alguien, ya no quieren, es decir, le ha afectado en la parte sentimental.

“Mi vida social no ha cambiado demasiado por no ser tan visible, cuando yo lo pueda hablar sin el anonimato, creo que no habría tanto diferencia, no toda mi familia lo sabe pero poco a poco he ido trabajando este tema para enfrentarlo. Considero que el panorama ha cambiado bastante, antes había mucho estigma y discriminación, lo peor es estar detrás de que nos vean o tener miedo al rechazo o a salir lastimado, pero la atención gratuita hace que mantengamos adherencia a los tratamientos, todo ha cambiado bastante, hace muchos años eran otros medicamentos, más estigma, hay personas que no saben nada o no están informados y te topas con barreras, afortunadamente en lo que llevo de vida me he topado con buenas personas pero no todo el tiempo es así”, reveló.

Por eso, considera importante trabajar en el diagnóstico y aprender a vivir así para ir enfrentando a las personas, situaciones y lo que la vida le presente, no todo es negativo pero piensa que vivir con VIH le ha abierto muchas puertas que nunca imaginó. “El mensaje es también de ver el lado bueno; sí es válido llorar, es válido enojarse, es válido lo que tengamos que sentir cuando recibamos el diagnóstico, pero también es darle la vuelta y poder salir adelante a pesar de todo”, finalizó.

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