• AFP

Ya es historía este 6 de junio


¿Ya sabemos por quién votaremos este 6 de junio?, la respuesta es personal pero si sería bueno ya tener un candidato, aun queda algunos días para analizar y de ahí partir por quien es merecido nuestro voto o más bien quién merece ganar las elecciones. La idea no es empeorar a Chiapas, al contrario mejorarla; pero ya no roben, ya no nos quiten lo poco que tenemos. El pueblo necesita cambios, no hay compromiso y eso es lo reprobable, solo esperamos que los políticos cuando ya se encuentren en el poder no se olviden del pueblo. La demanda es mucha, empleos, economía, turismo, seguridad, y nos faltaría mucho por mencionar. En medio de la violencia política ejercida hacia candidatos, sin el menor pudor, los partidos se han dado un banquete escogiendo lo peor. Ya he expresado en anteriores colaboraciones los casos más grotescos y solamente me permito añadir que esto se traduce en una suerte de desprecio hacia el electorado, es decir, se envía el mensaje que la ciudadanía importa muy poco y se restringen sus opciones a simplemente escoger lo menos peor a juicio de cada quien. Desde luego, habrá candidatos respetables o que al menos pueda otorgárseles el beneficio de la duda, pero resultan más la excepción que la norma. He escuchado y concuerdo, que no sabemos por quién votar o votar por el menos peor, parece que como ciudadanos no nos queda más que conformarnos, por eso mismo cada municipio de Chiapas esta como esta. ¿Podremos en algún momento gozar de un buen gobierno? Un gobierno que realmente trabaje para la gente y no para sus bolsillo, ¿podrá algún candidato dejar de llenar sus bolsillo por más empleos, por la reactivación de los sectores?

En México no hemos alcanzado a tener una burocracia eficiente, como tampoco contamos con un ambiente que lo favorezca. Eso se expresa en la debilidad estatal, prueba de ello son la acechanzas que a menudo reciben los gobiernos de parte de las redes criminales y poderes fácticos acostumbrados a obtener rentas de la acción, indulgencia o indiferencia estatal, como también la fragilidad y a menudo el estado de indefensión en que se encuentra la sociedad en su conjunto. Es verdad que hemos avanzado en algunos diseños institucionales que permiten atajar ciertos excesos, como también se han desarrollado prácticas sociales que apuntan a una suerte de pedagogía democrática que implican compromisos en la toma de decisiones colectivas.

Sin embargo no ha sido suficiente. No es privativo de México el hecho que los partidos políticos tengan tan poca aceptación o gocen de un escaso prestigio entre la población. Pero hasta ahora no conocemos otra forma de organización política que permita una acceso al poder mediante procedimientos democráticos, que aseguran una transmisión pacífica en los cargos de representación política. Ahora que estamos a escasos días de volver a las urbanas a cumplir nuestro deber ciudadano y, al mismo tiempo, hacer efectivo nuestro derecho a votar por el partido y candidatos que más se acerca a nuestras formas de pensar el panorama parece no ofrecernos un escenario muy distinto a lo que tenemos hasta ahora., pero tampoco podemos dejar que otros elijan por nosotros o dejar el poder en manos del que menos se lo merece, la clave también esta en el amor que le tengamos a nuestro pueblo y a nuestra gente.

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