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De libertad a tortura; presos indígenas en Chiapas

24/05/2019

El Sie7e de Chiapas

 

Tuxtla.- Ya han pasado 10 días desde que integrantes del pueblo maya tsotsil reiniciaron una huelga de hambre, desde dos cárceles en Chiapas, en demanda de su inmediata libertad, fue el 13 de mayo, tras no ver avances en su lucha por la libertad.

Este 18 de mayo, una brigada de la región sureste de la Red Todos los Derechos para Todas y Todos, observaron la situación en la que se encuentran cinco integrantes de este grupo, en los Centros Estatales de Reinserción Social para Sentenciados 5, en San Cristóbal de Las Casas y 10 en Comitán.

 

Ahí, defensoras y defensores recopilaron los testimonios de Juan de la Cruz Ruiz, Adrián Gómez Jiménez, Germán López Montejo, Abraham López Montejo y Marcelino Ruiz Gómez, quienes denunciaron tortura, faltas al debido proceso en sus detenciones, tratos crueles, inhumanos y degradantes en prisión, así como discriminación por ser pueblos originarios.

 

Testimonios de propia voz

Juan de la Cruz Ruiz tiene 38 años, es originario de la comunidad Majomut del municipio de San Juan Chamula, se dedica al comercio y el 28 de febrero de 2007, un operativo llegó a su domicilio, muchos policías entraron por la barda y la entrada principal destruyendo todo. 

 

“Me detuvieron, me tiraron al piso, mi esposa estaba embarazada y tenía en brazos a mi hijo de tres años, me sacaron de mi casa a golpes y me subieron a una camioneta, en el camino me siguieron golpeando con un objeto, todavía al contarlo me duele mucho”. 

 

Juan prosigue: “Llegamos a una casa y ahí me siguieron torturando, en esa casa estuve dos días y dos noches, ya no resistía los golpes… luego según ante el Agente del Ministerio Público me obligaron a firmar unos papeles que no me dijeron qué era”.

 

Por otro lado, Adrián Gómez Jiménez tiene 30 años, es originario de la comunidad de Romerillo, San Juan Chamula, es peón de albañil y recuerda con dolor el 13 de febrero de 2004, cuando unas personas a bordo de un vehículo gris lo llevaron en arraigo un mes, en la finca Pitiquitos, donde lo siguieron torturando y amenazando de que le iba a ir peor. 

 

“En las noches no dormía, tenia pesadillas. Pasó el mes y me trasladaron al penal de Cerro Hueco, ahí me preguntaron que si ratificaba mi declaración, yo dije que no porque me habían torturado para obligarme a declararme culpable. Aún así, me dictaron auto de formal prisión, no sabía hablar español”.

 

Adrián tuvo que ser trasladado al Hospital de las Culturas, debido a una infección severa en las vías urinarias causada por una seria deshidratación y bajas defensas por la falta de ingesta de alimentos; el informe médico fue entregado al Contador del CERSS nº5 y no ha tenido acceso a él.

 

Su vida está en juego

Ya son 67 días desde que el pasado 15 de marzo, Adrián, junto a sus compañeros, emprendió una digna y valiente lucha por encontrar justicia y libertad; más de 15 años desde que le robaron su libertad, su proyecto de vida y futuro de una manera cruel, vil y arbitraria… desde ese momento tortura, cárcel, encierro y maltrato han sido su realidad cotidiana.

Él está preparado para poner su vida por delante en esta lucha, no está dispuesto a retroceder  y sólo lo hará en el momento que pueda ser libre de nuevo y alcanzar la justicia que tanto anhela. 

 Las organizaciones que realizaron esta visita están preocupadas por la situación de salud de quienes iniciaron sus acciones de protesta desde el 15 de marzo, por lo que hacen un llamado a generar las condiciones necesarias que garanticen la revisión constante y atención debida.

 

Una luz en el camino

Hay un hecho que celebrar: Juan Pérez Álvarez era uno de ellos, y obtuvo su libertad el 14 de mayo de 2019 después de 16 años en prisión, tras participar de la huelga de hambre en el Centro de Readaptación Social de Sentenciados Número 10, en Comitán. 

 

Originario de Amatenango del Valle, es integrante del pueblo maya tseltal, campesino, forma parte de la organización Viniketik en resistencia y también denunció que fue torturado durante su detención el 29 de marzo de 2003.

 

Los presos tsotsiles en huelga de hambre exigen al Estado mexicano revisión de sus expedientes penales; que continúen las investigaciones de las denuncias por tortura y otras violaciones a derechos humanos; atiendan la solicitud de libertad inmediata y garantice la seguridad e integridad de las cinco personas privadas de su libertad que ejercen su derecho de libre expresión y manifestación.

 

 

 

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