• ALEJANDRA OROZCO

Unas fiestas decembrinas diferentes


Tuxtla.- Esta semana, Elisa y yo llegamos a las 27 semanas juntas, el momento de conocernos está a la vuelta de la esquina y pienso que, pasando diciembre, se me pasará el tiempo rapidísimo, obviamente este año es muy distinto a los demás.

En primera, me ponga lo que me ponga me voy a ver como una esfera, pero no me molesta, estoy disfrutando muchísimo lucir la panza –que para muchos aún está chiquita, y para otros está muy grande- y como no he subido tanto de peso, puedo disfrutar la cena y las posadas sin remordimientos.

En estos casi siete meses, he subido seis kilos, algunos doctores dicen que debes subir lo equivalente a un kilo por mes, otros que puedo subir hasta 10 kilos, pero afortunadamente mi incremento de peso es evidente en la panza y no en todo el cuerpo, y a estas alturas, la bebé ya debe estar pesando un kilo.

No han faltado las posadas, convivios y cenas navideñas, no me he perdido de ninguna por estar embarazada porque todos entienden perfecto que no estoy tomando pero sí comiendo, incluso a veces como por dos, y para mí, con tener comida basta para disfrutar un festejo.

Aunque tuve mi época de enfiestar cada fin de semana, eso ya pasó hace mucho, así que mi estilo de vida no ha cambiado tan drásticamente, ya me había calmado desde antes del embarazo, y aunque me dicen que me puedo tomar una copita de vino o una cerveza y no pasa nada, la verdad no se me antoja ni me afecta no hacerlo.

Aunque he leído que este consumo ocasional no afecta a la bebé, prefiero no arriesgarme, quizá en todo el embarazo me he tomado unas tres cervezas en total, obviamente tampoco he fumado y me alejo del humo, pero les repito, nada de esto es un sacrificio o algo que me haya costado trabajo.

Sí tengo que cuidar mi alimentación en el sentido de que comer grasas, azúcares o harinas en exceso pueden hacerme subir mucho de peso, y que la bebé debe recibir más nutrientes provenientes de frutas, verduras, carnes y demás, pero me sigo dando uno que otro gustito, ya saben, por aquello de los antojos.

En estos meses me ha tocado ir a bodas, cenas, botanizas, carnes asadas, buffets, todo lo he disfrutado sin remordimientos, aunque en las últimas semanas me di cuenta que, por el tamaño de la bebé y lo comprimidos que están mis órganos, ya no puedo seguir comiendo en grandes cantidades porque me siento llenísima, sino poquitos a lo largo de todo el día para mantener el metabolismo activo.

También regresó la acidez, pero no con tanta fuerza como antes, por lo regular solo es cuando ingiero alimentos muy condimentados o ceno muy tarde, no están para saberlo pero también he tenido muchos gases, pienso que es por lo mismo de que mi cuerpo está cambiando y todo por dentro se está moviendo.

Ahora viene la cena del 24 y el 31, que por sencillas que sean las disfrutaré mucho, en compañía de mi familia, de mi nueva familia y de la pequeña familia que ahora somos Rodrigo, Elisa y yo, pues si Dios quiere, el próximo año ya podremos tenerla en nuestros brazos y no dentro de mí todavía.

Es muy bonito estar embarazada en estas fechas, me siento muy agradecida de tener a mi lado a la gente que me rodea, hay un lugar menos en la mesa, eso sí, cada silla vacía es irremplazable, pero este año tengo esa ilusión de que el ciclo de la vida me ha quitado seres queridos, pero ahora me está enviando al amor de mi vida.

Espero que en sus hogares disfruten muchísimo estas fechas, no importa si con un gran banquete, con una pequeña reunión o si es distinta a otros años, pero que sea en compañía de la gente a la que más aman, a fin de cuentas es una buena oportunidad para agradecer las bendiciones que vienen en camino, así como yo agradezco a la mía.

#Maternidad #Embarazo #2a

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