• RUBÉN PÉREZ

Se hizo justicia por abuso sexual a menor de edad


Padres de familia celebraron que el maestro Mario Ángel Pola Mejía fuera vinculado a proceso, apenas el pasado 18 de febrero, luego del abuso sexual que cometió en contra de su hija Rosa “N”.

Recordaron que fue acusado formalmente ante la Fiscalía General del Estado, y el fiscal del Ministerio Público, Jacobo Méndez Cuba, acompañado de la asesora de la víctima, Deysi Lizbeth Tondopó Jonapá, lograron que se aplicara la ley.

“Gracias a Walter Constantino Wleeschower, un juez chiapaneco con perspectiva de género, porque el anterior juzgador, Luis Armando Mijangos Robles, se dejó encantar por el canto del poder y el dinero”, evidenciaron en un documento que incluso circula en las redes sociales.

Sobre el hecho, recordaron que el 15 de diciembre del año 2017, su hija estaba a horas de salir de vacaciones “para disfrutar de un buen descanso y de su familia, sin imaginar que ese sería el peor día de su vida”.

A punto de salir rumbo a su casa, detallaron que su hija se “topó” con el maestro Mario, “un tipo con estatura de 1.68 metros y con peso tres veces superior al de ella, de por sí menudita”.

“Sorpresivamente él la tomó de las dos manos con vigor, desconcertándola; el cuerpo de ella comenzó a temblar, sus piernas perdieron fuerza y enmudeció del shock, cuando poco a poco sus manos se vieron obligadas a recorrer desde el pecho peludo hasta el pene del maestro”, detallaron.

Sin embargo, comentaron que la alumna forcejeó y retiró sus manos de su pene; “gritó, mas su voz era como la de un gatito, pero con ese tono le suplicó: ‘Maestro, por favor, suélteme, suélteme, por favor’”.

“‘Tranquila, tranquila, no te haré nada’, fue la respuesta de Pola, tomando sus hombros y su brazo pegándola fuertemente hacia sus costillas; su pecho chocaba con la enorme panza del maestro; aun así él comenzó a sobarla de su hombro a su codo y una parte de su espalda”, evidenciaron.

Rosa “N” sintió asco cuando él la tomó de su quijada pegándola a su boca; con la poca fuerza que tenía, se jalaba, pero él logró hacer chocar sus labios con los de ella; “al oír la súplica, decidió soltarla e irse, sin decir más, destrozándole la vida, en breves, muy breves instantes”.

Por ello, también externaron su agradecimiento a Joel Pantoja Enríquez, Roilán Iglesias Díaz, Joel Moreira Acosta y Pascual López De Paz, trabajadores del Instituto de Energías Renovables de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), “por su valiente testimonio”.

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