72 millones de barriles de petróleo prohibido inundan el sudeste asiático
- EFE
- hace 3 dÃas
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Bangkok, Tailandia. Millones de barriles de petróleo sancionado, procedentes principalmente de Irán, avanzan a diario hacia el estrecho de Malaca a pesar de la guerra abierta en Oriente Medio. Este corredor estratégico frente a las costas de Singapur se ha convertido en el refugio de la "flota fantasma", donde buques de propiedad opaca aguardan para entregar crudo a China, su mayor comprador. Aun con los ataques de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero, Teherán mantiene un flujo de 1.3 millones de barriles diarios.

El estrecho de Malaca funciona actualmente como una reserva flotante masiva que alberga cerca de 72 millones de barriles vinculados a operaciones clandestinas de transferencia buque a buque. Analistas internacionales denuncian que en estas aguas el cargamento cambia de embarcación y se reetiqueta como "mezcla malasia" para ocultar su verdadero origen antes de llegar a las refinerÃas. Esta maniobra de evasión permite que el 90% de la producción iranà siga llegando a manos asiáticas bajo un esquema de comercio en las sombras.
La actividad de esta red ilegal no se limita al crudo persa, pues en el mismo punto geográfico se contabilizan 11 millones de barriles de combustible ruso y 6.3 millones de origen venezolano. Esta acumulación de hidrocarburos busca abastecer mercados en India y China, aprovechando que el precio del barril de brent ya supera los 110 dólares este jueves. Mientras Washington otorga exenciones temporales para frenar la inflación, el mercado negro de energÃa se consolida como el motor financiero en medio del conflicto bélico.
En lo que va de marzo, se han identificado al menos 11 petroleros iranÃes transitando por el estrecho de Ormuz bajo banderas de conveniencia de paÃses como Palau o San Marino. A pesar de que las exportaciones alcanzaron picos de 3.78 millones de barriles previos a los bombardeos de febrero, el flujo no se detiene y se adapta a la volatilidad de la guerra. China evita pronunciarse al respecto, manteniendo su posición como el principal receptor de este petróleo que desafÃa las sanciones internacionales en una ruta marÃtima crÃtica.




