Arruinó la infancia de su hijo: El descaro de un padre que justifica el terror como una simple broma.
- Ron Orellana
- hace 5 días
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CDMX.- Lo que para un adulto puede parecer una "broma" de mal gusto, para un niño de cinco años es el fin de su mundo. En la alcaldía Tlalpan, cámaras de seguridad captaron una escena desgarradora: un hombre bajando a la fuerza a su hijo de un automóvil en plena noche, para luego acelerar mientras el pequeño, desesperado, gritaba: "¡Papá, no me dejes!". El video muestra el terror puro de un menor que persigue el vehículo, mientras el conductor incluso realiza maniobras de reversa para evadirlo, dejando al niño en un estado de vulnerabilidad absoluta en una de las ciudades más peligrosas del país.

Tras la indignación masiva, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) localizó al sujeto, quien tuvo el descaro de declarar que solo "estaba jugando". Sin embargo, la psicología infantil es clara: a esa edad, un niño no tiene la capacidad cognitiva para distinguir entre un juego y una amenaza real de abandono. Lo que este hombre considera diversión es, en realidad, un acto de violencia psicológica que rompe el vínculo de confianza más sagrado. El caso ya está en manos del Ministerio Público, donde se investiga no solo la falta de criterio, sino el daño emocional irreversible y el peligro físico al que expuso al menor en la vía pública.
Para los especialistas, las secuelas de un evento así son permanentes. El sentimiento de desprotección y el pánico experimentado por el niño se convierten en un trauma severo que afectará su seguridad y desarrollo emocional de por vida. Mientras el padre intenta minimizar su responsabilidad bajo la etiqueta de "diversión", la sociedad y las autoridades exigen una sanción ejemplar, pues la protección de la infancia no admite "juegos" que pongan en riesgo la salud mental y la vida de los más indefensos.








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