Barrio del Cerrillo: un recorrido por la identidad, la resistencia y la arquitectura histórica de Chiapas
- NOÉ JUAN FARRERA
- hace 2 horas
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Tuxtla.- El Barrio del Cerrillo, en San Cristóbal de las Casas, es uno de esos lugares donde caminar, se convierte en una experiencia de encuentro con la historia viva de Chiapas. Sus calles empedradas, flanqueadas por casas antiguas y balcones coloniales, conservan una atmósfera que remite a los orígenes mismos de la ciudad y a la profunda herencia cultural de los pueblos originarios que le dieron forma.

Algunos testimonios afirman que este barrio nació como un espacio de dignidad y resistencia. Fue fundado por comunidades tsotsiles, tseltales, choles, tojolabales y zoques que, tras haber sido sometidas a la esclavitud durante los primeros años de la conquista, obtuvieron su libertad en 1549 gracias a las denuncias de Fray Bartolomé de las Casas ante la Corona española.
A partir de entonces, El Cerrillo se consolidó como un lugar de integración y arraigo indígena dentro del entorno urbano de San Cristóbal, marcando un precedente histórico en la defensa de los derechos humanos desde la época colonial.
Uno de los símbolos más representativos del barrio es el Templo del Señor de la Transfiguración, edificado en 1737. Esta construcción no solo destaca por su arquitectura colonial, sino también por su relevancia espiritual, al haberse convertido en la parroquia de los barrios del Cerrillo, Mexicanos y Cuxtitali.

A su alrededor, el visitante puede apreciar un valioso conjunto arquitectónico que abarca del siglo XVI al XVIII, con fachadas barrocas, balcones de época colonial y detalles neoclásicos y mudéjares, que narran distintas etapas de la historia local.
Recorrer El Cerrillo es adentrarse en un espacio donde la vida comunitaria aún se manifiesta en procesiones religiosas, fiestas tradicionales y encuentros vecinales, que mantienen viva la memoria colectiva. Su cercanía con el centro histórico lo hace un punto ideal para descubrir la esencia más auténtica de San Cristóbal de las Casas, especialmente para quienes buscan experiencias culturales profundas, vinculadas tanto a la historia indígena como al legado colonial de Chiapas.
Más allá de su belleza visual, el Barrio del Cerrillo es un testimonio vivo de identidad, resistencia y memoria cultural. Un lugar imprescindible para comprender el pasado y el presente de San Cristóbal, y para experimentar, paso a paso, la riqueza patrimonial que define a esta ciudad chiapaneca.

Conocer la identidad de los barrios de los pueblos que se visitan, permite al turista ir más allá de la contemplación superficial y comprender el verdadero significado de los espacios que recorre. Cada barrio concentra historias, tradiciones, formas de organización social y memorias colectivas que explican la manera en que una comunidad se ha construido a lo largo del tiempo.
Al reconocer estos elementos, el visitante desarrolla una mirada más respetuosa y consciente, valora el patrimonio cultural y humano del destino, y fortalece un turismo más sensible, auténtico y responsable, capaz de generar vínculos reales entre quienes llegan y quienes habitan el lugar.








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