Bomberos no logran sofocar incendio químico y el veneno del aire llega hasta el Peloponeso
- Redacción
- hace 23 minutos
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Atenas.- Una densa nube de humo tóxico, provocada por un incendio forestal que alcanzó una planta de reciclaje de residuos químicos, llegó este lunes a la ciudad de Atenas y encendió las alarmas de las autoridades sanitarias de Grecia. El siniestro, que comenzó el pasado sábado en la periferia de Salónica —unos 300 kilómetros al norte de la capital—, se propagó rápidamente debido a los fuertes vientos hasta la zona industrial de Oreokastro, donde las llamas consumieron depósitos de plásticos, aluminio y compuestos químicos. El desastre obligó a la evacuación inmediata de unos 700 habitantes en las localidades de Anthoupoli y Filothei, mientras que cientos de miles de ciudadanos en Salónica han sido instados a permanecer confinados por segundo día consecutivo debido al aire altamente contaminado.

Expertos en Química Analítica de la Universidad de Atenas confirmaron que la columna contaminante ya cubre la región capitalina de Ática y se desplaza hacia la península del Peloponeso, arrastrando rastros de dioxinas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, metales y compuestos orgánicos volátiles. Los científicos hicieron especial énfasis en el peligro que representan las partículas finas PM2.5, las cuales pueden ser inhaladas profundamente y provocar desde problemas respiratorios severos hasta afectaciones cardiovasculares crónicas. Desesperados por la situación, los residentes de las zonas más afectadas denunciaron a medios locales que el olor a plástico quemado se ha filtrado en las viviendas, provocando tos e irritación en los ojos, especialmente en los niños.
Por su parte, el cuerpo de bomberos local informó que, debido a la naturaleza química y la composición de los materiales industriales en llamas, todavía es imposible predecir cuándo se extinguirá el fuego por completo. Protección Civil mantiene el envío de alertas masivas a los teléfonos móviles de la población afectada, solicitando que mantengan puertas y ventanas totalmente cerradas; una medida sumamente compleja para la ciudadanía debido a que la región enfrenta el pico del verano con temperaturas que superan los 32°C, lo que agrava las condiciones de habitabilidad en los hogares mientras los equipos de emergencia combaten la catástrofe en el terreno.








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